Sébastien Senegas: «En el capital riesgo, con tanta demanda, existe el riesgo de que algo termine por venderse mal»

Senegas
Foto cedida

Muchas gestoras pueden presumir de empezar un proyecto en 2008, en plena crisis financiera, pero pocas de haber logrado sobrevivir a lo que vino después. Edmond de Rothschild Asset Management cumple este año una década en el mercado español y ha logrado superar los mil millones de euros, en concreto 1,3 billones de euros. Con motivo del aniversario, repasamos con Sébastien Senegas, responsable para España e Italia de la firma, su recorrido en la industria nacional.

El planteamiento siempre ha sido partido a partido”, cuenta Senegas, como buen aficionado al Atlético de Madrid. Recuerda el paso de abrir una oficina en España como un movimiento lógico en su momento. Al fin y al cabo, la firma ya tenía una cierta presencia en el país a través de su banca privada y su fundación (con más de diez años en España). Fue un desembarco medido y con una filosofía humilde: sin asistentes, back office, ni middle office. Solo el tándem que formaban él y María García Fernández, jefa de ventas de España, “y, hoy somos un equipo de cuatro profesionales”. “Quería un equipo pequeño, pero con capacidad de hacer negocio desde el primer día”, afirma.

Sobre la parte mala de aterrizar en plena crisis financiera, asegura acordarse muy poco. “Tengo la impresión de que jamás hemos dejado de hablar de productos ni de oportunidades con los clientes”, asegura. “Puede que pidiesen sobre todo estrategias muy conservadoras y que saliese mucho dinero de los fondos, pero nunca tuve la sensación de que la industria fuera a desaparecer”. No recuerda una etapa crítica que durase más de unos meses. De hecho, pronto los ánimos se recuperaron lo suficiente como para que se hablase de un buen punto de entrada.

Parece que contrasta con la situación actual, donde la macroeconomía está saneada, pero las oportunidades del mercado están más secas. Ante esta tesitura, Senegas huye de excusas fáciles. “Lo bueno de nuestra industria es que hay soluciones para cualquier entorno”, afirma. “Lo que pasa es que hay que buscarse la vida”.

Sí reconoce que el apetito por la renta variable –y los activos de riesgo en general- se ha apagado. Lo hay, en cambio, por activos ilíquidos, pero es un nicho más propio de inversores institucionales. Por eso ve necesario que una gestora tenga una gama preparada. “Lo importante es tener cosas que contarle al cliente y poder ofrecer ideas que tengan sentido en el entorno actual”, apunta.  

Tiene muy claro qué mensajes hay que dar al inversor conservador y cuáles no. Lo primero, es que no se debe perder el horizonte temporal que ya conceden a los depósitos: los 12-14 meses. Y segundo, que hay que tener cuidado con las promesas que se le hace al cliente. “Hay que tener mucho cuidado con el concepto de garantía en ese mundo. No se le puede prometer al conservador productos que no pierdan nunca”, alerta. Porque la tercera máxima es que en el entorno actual no hay nada gratis. “Si quiere ganar dinero es irrenunciable asumir riesgo. Y si así es, si aspira a batir a la rentabilidad de la liquidez, es inevitable que su fondo pueda tener pérdidas de un mes a otro”, sentencia. 

El riesgo está en que se obligue al ahorrador a asumir más riesgo del que su cultura financiera le permita soportar. A Senegas le da un poco de vértigo el auge actual de los activos privados, especialmente si como ha dejado caer el regulador se abren a inversores con un perfil más retail. Ve crucial explicar bien los riesgos de iliquidez y de hablar de las posibles pérdidas. Son productos de un nicho de mercado que prometen mucha rentabilidad porque históricamente la han dado. ¿Pero qué pasa si no cumplen? “Lamentablemente, en el capital riesgo, con tanta demanda, existe el riesgo de que algo termine por venderse mal”, opina. Por eso insiste en el papel de los asesores y el cuidado que necesitan al vender.

Lo que no quiere decir que no vea ideas interesantes. Concretamente, encuentra en los fondos temáticos una propuesta interesante. Que además se prestan con más facilidad a ser estrategias que encajan en el largo plazo del inversor.