La estabilidad política no es el fuerte de Italia. Desde 1945, sólo un gobierno ha conseguido llevar a término los cinco años de mandato. Los mercados lo saben y viven con ello, aunque cuando el gobierno del salvador tecnócrata Mario Monti tocó a su fin el pasado diciembre cuando el Partido del Pueblo de la libertad de Berlusconi le retiró su apoyo parlamentario, hicieron algo muy humano pero desaconsejable: confundir sus deseos con sus expectativas. Pero conforme se acercan las elecciones, y en medio de un apagón de encuestas (según la ley italiana, no se pueden publicar encuestas en los últimos quince días de campaña, se pueden hacer, pero sólo para el consumo interno de los partidos), la realidad parece como siempre, más compleja. “Esperen lo inesperado” rezaba ayer un titular del Financial Times.
Escenarios y dilemas ante las elecciones italianas

Riccardo Nobile PH Flickr creative commons
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