Francisco Retamar (GSAM): “Hoy las tesorerías de las empresas deben escoger entre estabilidad, liquidez y rendimiento: el hat-trick es imposible”

Francisco Retamar
Foto cedida

En Goldman Sachs Asset Management llevan gestionando fondos monetarios desde 1981. Actualmente, esta clase de activo representa casi un tercio de los 1,4 billones de dólares que la firma americana tiene en activos bajo gestión, lo que les sitúa como una de las mayores entidades a nivel global en esta materia. En estos 40 años han visto a sus clientes enfocarse en diversos aspectos para la gestión de la tesorería estratégica.

En una entrevista con FundsPeople, Francisco Retamar, director ejecutivo y Ventas de Gestión de Liquidez para Europa de Goldman Sachs AM, revela que hay un denominador común que todos valoran: “la innovación y proposición de soluciones adaptadas a la realidad del momento, proporcionando además al inversor con la tecnología apropiada para integrarla dentro del ecosistema particular de su tesorería”.

Todas las compañías definen una política de inversión que busca satisfacer a muchas contrapartes, que incluyen tanto a inversores como a prestamistas dentro de la estructura de capital.

“En nuestra experiencia, la tesorería estratégica busca como objetivo la preservación del capital y la liquidez como elementos fundamentales. Las compañías, además, definen cuál es la liquidez primaria o inmediata (aquella que busca servir como primera línea de defensa para la operativa de la compañía), la secundaria y terciaria (consideradas estratégicas). Con condiciones de mercado volátiles y unos tipos de interés bajos, los clientes deben escoger soluciones para su tesorería que satisfagan dos de los siguientes tres elementos: estabilidad, liquidez, rendimiento. Es imposible hacer un hat-trick”.

Una empresa que categoriza su tesorería como fundamentalmente primaria (inversiones que van desde el overnight hasta los 12 meses), tiende a valorar fondos que tengan estabilidad y liquidez como objetivos primarios. Por tanto, buscan fondos monetarios de máxima calidad crediticia (AAA), liquidez inmediata (mismo día) y activos bajo gestión superiores a los 10.000 millones de dólares. En cambio, aquellas compañías que buscan invertir por encima de los 12 meses de manera estratégica, se enfrentan a una selección de fondos muy heterogénea y compleja.

“Al igual que los fondos de liquidez diaria clasificados con las siglas IMMFA (International Money Market Fund Association en inglés) son estándares e iguales independientemente del gestor (generalmente las grandes gestoras americanas), los fondos monetarios de corta duración pueden incorporar activos en la cartera muy dispares y con riesgos que las empresas deben evaluar. Un ejemplo es el uso de derivados para cubrir ciertos riesgos que en los fondos IMMFA no se permiten. Al tratarse de inversiones estratégicas, muchas compañías optan directamente por la construcción de mandatos específicos gestionados activamente”, explica el experto.

Este tipo de soluciones (también llamadas Separate Managed Accounts) son cada vez más demandados, pues ofrecen una mayor adaptabilidad a las necesidades de liquidez, a los objetivos de inversión y a cumplimentar las exigencias de las políticas de inversión dictadas por la compañía. “Son trajes a medida para invertir la tesorería estratégica de una empresa”, afirma.

Principales tendencias en la gestión de tesorería por parte de las empresas

A medida que la crisis del coronavirus se expandió globalmente, en Goldman Sachs AM han visto cómo el comportamiento de sus clientes y las corporaciones en general por todo el mundo han evolucionado notablemente en el ámbito de la gestión de la tesorería. “Podríamos destacar tres grandes tendencias: la importancia de la tecnología, el uso de fondos AAA y la codificación de criterios ESG en las inversiones de la tesorería”.

Como es de esperar, durante periodos de volatilidad en el mercado, desde la gestora vieron una “ola en búsqueda de calidad” en las inversiones monetarias. Sin embargo, esta vez, los equipos de tesorería por todo el mundo tuvieron que trabajar desde casa, por lo que la importancia de la tecnología fue clave en la gestión de inversiones. “Para muchos de nuestros clientes, la era del confinamiento supuso exponer a las compañías a verdaderos riesgos operacionales en sus procesos (imposibilidad acceder a la información del mercado, no poder operar desde casa, dificultad para liquidar operaciones bancarias a distancia…)”.

Para GSAM, esto significó una oportunidad gracias a su plataforma Mosaic que permitía a sus clientes operar desde una página web tanto los fondos monetarios de GSAM como los de otras 20 gestoras globales. “Desde entonces nuestros clientes han dedicado mucho tiempo e interés a conectar sus sistemas de tesorería con Mosaic para simplificar la operativa en la compra-venta de posiciones en fondos monetarios e incrementar los análisis de riesgo gracias a las herramientas que esta plataforma ofrece. En Europa, hemos visto aproximadamente 15.000 millones de dólares de activos nuevos que vienen a través de esta plataforma”.

Desde marzo han apreciado como los fondos monetarios han sido los grandes beneficiados del mercado. “Sólo ese mes vimos cómo los fondos gubernamentales (Public Debt Funds) captaron más de 911.000 millones en activos. Por poner este volumen en perspectiva, esto significa una cifra mayor que todos flujos de entrada vistos en 2019. Toda esta nueva liquidez en el mercado obedeció a las reacciones en cadena por parte de las compañías para tener suficiente tesorería para afrontar esta crisis. Solo en Estados Unidos, vimos más de 256.000 millones de nuevas líneas de crédito para las compañías”.

Por último, la temática ESG ha cobrado mucha importancia dentro de los equipos de tesorería de las empresas. “Ya sea desde el punto de visto de las emisiones de deuda (verdes, vinculadas a criterios de sostenibilidad…), desde la gestión de los planes de pensiones, la cadena de suministro o las inversiones de tesorería. La demanda de fondos monetarios con criterios ESG ha pasado a ser un requisito imprescindible para muchos clientes corporate. La aplicación de estos criterios ESG en nuestro fondo monetario en euros ha atraído a mucho inversor institucional incluido empresas que han querido vincular emisiones verdes con una gestión esa liquidez más sostenible y ESG. Nuestro fondo en euros ha crecido más de 5.000 millones en lo que va de año, lo que supone un crecimiento de más del 30%”.

Aspectos que analizan las empresas en el proceso de selección

Según Retamar, es importante responder a esta pregunta teniendo una perspectiva de cómo este mercado ha evolucionado. “Han sido mucho las compañías que se han visto obligadas a buscar alternativas para la gestión de su excedente de tesorería. Las razones varían en función de muchas variables, incluidas las geográficas. Desde hace años mi responsabilidad es mantener relaciones con inversores en el mercado escandinavo, Irlanda, centro de Europa e Iberia, y siempre ha habido claras divergencias en la manera que tienen los bancos de financiarse, especialmente con respecto a la absorción de pasivo en el balance por parte de los clientes institucionales. Los tipos de interés ofrecidos por los bancos en el norte de Europa, siempre más punitivos que en el sur”.

Sin embargo, esto ha cambiado tanto por la política monetaria expansiva de los bancos centrales como por los requisitos de Basilea III. “Las compañías ya no pueden depositar tesorería en los bancos sin tener que pagar tipos negativos (alrededor de los 50 puntos básicos como dicta el BCE). Además, muchos bancos incentivan a las compañías a no depositar por medio de tipos aún más negativos”.

¿Hacia dónde va toda esta liquidez? “Generalmente aquella que se invierta por debajo de los tres meses se centra en los fondos monetarios o activos monetarios comprados directamente (renta fija a corto plazo). Las inversiones por encima de los tres meses sí que cuentan con la aceptación de los bancos, por lo que los depósitos bancarios y los fondos monetarios son los activos más demandados. Las empresas que usan fondos monetarios buscan generalmente tres cosas: escalabilidad/tamaño, gestión de riesgo activa y servicio”, revela.

El primero dictamina la concentración de clientes y de inversiones, la vulnerabilidad a entradas y salidas por parte de grandes inversores en la gestión de su overnight. La segunda se refiere a las capas de protección que el equipo gestor aplica sobre las carteras para asegurar al cliente que siempre hay liquidez para satisfacer reembolsos. Por ejemplo, actualmente la regulación vigente establece que las carteras tienen que tener un 10% y 30% activos líquidos diaria y semanalmente respectivamente.

La última se refiere más al trabajo desempeñado por los equipos de middle y back-office de la gestora para proporcionar un servicio óptimo a los clientes. “Cuando una compañía reembolsa inversiones de más de 100 millones de euros para pagar un dividendo, quiere saber al minuto donde se encuentra ese dinero hasta que llegue a su cuenta bancaria”.

Cuando hablamos de fondos de corta duración o mandatos, los elementos más importantes son el performance y la gestión del riesgo. “Nuestra plataforma Liquid Reserves Plus, por ejemplo, ha visto un crecimiento importante en los últimos meses. Muchos clientes que actualmente invierten overnight han utilizado esta plataforma para optimizar los rendimientos sobre su tesorería, pero sin exponerse notoriamente a riesgos innecesarios”.