Economía narrativa: definición e impacto en los mercados

grafico-graph-clientes-learning-asesores-guia
Isaac Smith on Unsplash

Hace no muchos años, los mercados se movían teniendo en cuenta dos aspectos básicos. El primero, los aspectos fundamentales y el segundo los aspectos económicos. Sin embargo, la aldea global de la que ya hablaba en los años 60 el canadiense Marshall McLuhan ha desencadenado un tipo de relaciones e interacciones que no entienden de fronteras y cuyo poder se ha visto incrementado con el auge de las redes sociales.

Ese tipo de relaciones e interacciones tienen además cada vez más impacto en el mercado. Bastan dos ejemplos. Por una parte, los diferentes tuits del ex presidente de EEUU Donald Trump sobre la guerra comercial que, antes del COVID, ocupaba la mayor parte de los titulares, eran suficientes como para provocar fuertes caídas en Wall Street.

Otro ejemplo más reciente es el tuit de Elon musk diciendo “Use Signal”, una app alternativa a Whatsapp y Telegram que provocó que en 48 horas las acciones de otra compañía con nombre similar, Signal Advance se dispararan de los 48 centavos a los 78 dólares.

Qué es

Este tipo de impactos de factores exógenos a los tradicionales en la economía pero que tienen su impacto en ella es lo que se conoce como economía de la narrativa, un fenómeno del que habla precisamente el premio Nobel de Economía Robert Shiller en su último libro Narrative Economics.

“Las narrativas económicas demuestran como las historias populares cambian a lo largo del tiempo y afectan a los resultados económicos, incluidas no solo las recesiones y las depresiones sino también a otros importantes fenómenos económicos”, afirma el Nobel en su libro. De hecho, Shiller cuenta tres historias en las que muestra el impacto que una narrativa tiene en la economía.

Ejemplos y variantes

En la línea del concepto de economía narrativa, Marius Kleinheyer y Thomas Mayer, profesores del Instituto de Investigación Flossbach von Storch, publicaron hace un año un estudio científico en el que hablaba de la teoría descubridores de precios. En resumen, viene a decir que  los precios de mercado estarían determinados por la interpretación subjetiva de los hechos que van sucediendo y las informaciones compartidas. “A medida que los participantes en el mercado comparten narrativas y actúan sobre ellas, los precios se mueven. A su vez, el movimiento de los precios retroalimenta las narrativas”, afirman sus autores.

El COVID-19 es un claro ejemplo de ello. En el mes de abril se vio en los mercados un fuerte rebote, producto del desconfinamiento en gran parte del mundo ante la perspectiva de que impulsara las variables económicas. Pero semanas después a esos rallys les sucedieron fuertes caídas que se vieron después ante la perspectiva de que precisamente ese mismo descofinamiento acabara por generar una nueva ola de contagios que anularían el efecto positivo antes descontado. Dos narrativas económicas que cambiaron el sentimiento del mercado.

Pero si ha habido algo que ha modificado ese sentimiento del mercado ha sido el anuncio de la vacuna Pfizer. Supuso cambiar una narrativa que hasta entonces se basaba solo en el poder de las empresas con modelos digitales a otra en la que se descontaba una mejora de los beneficios de las empresas más ligadas al contactos social y ese cambio se produjo en apenas horas.