El PIB de la eurozona cayó un 0,6% en el cuarto trimestre de 2012, más de lo que esperado. Los indicadores apuntan a unos mejores resultados en el primer trimestre de 2013, unas favorables expectativas que se apoyan en unas previsiones para Alemania que podrían considerarse realistas pero que para Francia resultan más inciertas. El caso francés le resulta a los expertos de Nordea particularmente preocupante al ser el país del núcleo de Europa que se enfrenta a una coyuntura más difícil en términos de debilidad cíclica y estructural. Cabe recordar que el crecimiento económico de Francia en 2012 fue del 0%, con una tasa de paro que aumentó en un punto porcentual.
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