La primera semana de julio dejó un cambio importante en el sentimiento de los mercados. Tras varias semanas dominadas por la escalada de las tensiones entre EE.UU. e Irán, el foco pasó progresivamente de la geopolítica a la macroeconomía y a los bancos centrales. Los avances en las negociaciones entre Washington y Teherán redujeron el temor a interrupciones en el estrecho de Ormuz, provocando una fuerte corrección del precio del petróleo y aliviando las expectativas de inflación. A ello se sumó una batería de datos macroeconómicos que apuntó a una moderación gradual de las presiones inflacionistas y a un enfriamiento del mercado laboral estadounidense, factores que llevaron a los inversores a rebajar la probabilidad de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.
La relajación geopolítica y el giro de las expectativas sobre los tipos impulsan a las bolsas hacia nuevos máximos

Fuente: Unsplash.
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