Italia ha abierto la caja de Pandora del descontento ciudadano con las políticas impuestas por Bruselas y, por ende, de la vuelta de la volatilidad a los mercados. Pero, pese a las caídas en bolsa y el impulso de las primas de riesgo, analistas y gestores coinciden en que la señal es compradora, o al menos, de mantenimiento de posiciones, en la medida en que pocas cosas en el fondo han cambiado en Europa: Italia seguirá aplicando las políticas de Bruselas, aunque con otra sensibilidad, no habrá rescate y el efecto Draghi continuará.
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