Mariano Arenillas (DWS): “El cliente quiere hoy carteras más equilibradas”

Mariano Arenillas (DWS)
Foto cedida por DWS.

Se cumplen 30 años de la llegada de DWS a España. Un treinta aniversario que en la firma alemana entienden como un motivo de celebración. A fin de cuentas, se trata de la primera gestora internacional que registró sus productos en España, los famosos DB. Hoy, su máximo responsable es Mariano Arenillas. Lleva 15 años en la entidad, los últimos cinco como director general para Iberia. Mucho ha evolucionado DWS desde su desembarco en España en 1991 hasta convertirse en lo que es hoy: una entidad con 15.000 millones en activos bajo gestión y una amplia gama de producto muy apreciada y reconocida por el cliente.

“Primero éramos una casa de gestión activa. Luego fuimos añadiendo capacidades, con productos sintéticos de gestión pasiva, private equity… La gama se fue completando y en el año 2002 creamos la SICAV, lo que nos permitió coger mucha fuerza a través de Luxemburgo, ventana que nos permitía lanzar producto y registrarlo rápidamente en el mercado español. Una de las claves que habla sobre la evolución experimentada por la gestora en todo este tiempo radica en su ADN eminentemente innovador”, explica en una entrevista con FundsPeople.

Un crecimiento cimentado en la prueba de ensayo-error

Arenillas recuerda cómo el crecimiento de DWS en España se ha cimentado en una estrategia de ensayo y error. “Pusimos a disposición de nuestros clientes todo tipo de productos, incluso certificados o notas estructuradas. Éstas tuvieron éxito en Europa, pero no tanto en España por cuestiones de fiscalidad. En 1996 realizamos nuestro primer proxy voting y empezamos a focalizarnos en productos ASG, con la creación de estrategias de inversión responsable. Algunos los cerramos por falta de interés en ese momento, pero otros se han mantenido, como los fondos de infraestructuras o el DWS Invest Global Agribusiness, el cual lanzamos en 2006”.

También recuerda que, en aquella época, la oferta de la industria era muy reducida. “Se limitaba a estrategias de renta fija y fondos mixtos. Además de este tipo de productos, nosotros pusimos a disposición de nuestros clientes estrategias complementarias con lo que existía, que fueron muy rompedores en su momento, como el Dynamic Allocator, el primer hedge fund en formato UCITS registrado en España. Poco a poco, el inversor español se fue sofisticando. Las nuevas tecnologías han favorecido el acceso a la información y, por extensión, a ese proceso de sofisticación. Es lo que ha servido de puerta de entrada a las gestoras especializadas”.

Según Arenillas, la convivencia con las gestoras locales les ha enseñado mucho del apetito del inversor español. “No le puedes forzar a sobrepasar sus límites de riesgo porque, si lo haces y al final se sienten defraudados con el producto, puede que no vuelvan”. A su juicio, hemos pasado de la fase de la diversificación a la de la especialización. “Tanto el cliente institucional como el retail ya saben lo que quieren y dónde encontrarlo. En ocasiones sus demandas son muy concretas y sofisticadas. Para nosotros, eso es una ventaja, ya que somos one stop shop”.

Fortalezas de la casa

Para el responsable de DWS para Iberia, el hecho de ser una entidad con una amplia gama de producto también es una ventaja para el inversor. “El cliente no necesita cerrar acuerdos con múltiples gestoras. DWS es una casa estable, en la que el cliente puede confiar y en la que puede encontrar todo tipo de soluciones de inversión. Somos una de las gestoras con una presencia local más fuerte. Contamos con hasta 14 profesionales dedicados a la distribución de producto. Esto es muy importante, ya que nos permite conocer de primera mano las necesidades del cliente. Somos una firma de origen europeo y nuestra aspiración es ser la gestora número 1 de Europa”.

Otra de las grandes fortalezas de la gestora alemana es su dedicación al sector asegurador. “DWS es el tercer gestor a nivel mundial en el que las aseguradoras tienen más activos delegados. Una tercera parte de los activos están dirigidos al sector asegurador”. En las carteras de estos inversores se están produciendo movimientos interesantes en las que DWS está consiguiendo aportar su experiencia en la materia. Hablamos de los activos ilíquidos, una clase de activo que está cobrando cada vez más protagonismo.

“Los mayores usuarios de vehículos ilíquidos son los planes de pensiones. Es el momento de estos productos. Es un activo sobre el que tienes que aportar mucha información al cliente para que lo conozca en profundidad, pero perfectamente apto como solución de inversión en el entorno actual. No todo tiene por qué ser private equity. Nosotros estamos proponiendo soluciones a aseguradoras que ofrecen un 3% de rentabilidad, pero que tienen por detrás contratos de infraestructuras muy seguros. Estos productos solo perderán atractivo cuando volamos a tener depósitos al 2%”, afirma.

Gama amplia, racionalizándose

DWS es, también, una de las gestoras con una gama más amplia. Actualmente, cuentan con una oferta que ronda los 700 productos. Y eso que, a lo largo de los últimos años, la han ido reduciendo.

“Como responsable de DWS, me gustaría contar con la gama de producto más amplia posible. Sin embargo, la realidad es que veníamos de más de 1.000 productos. Los tiempos han cambiado y ahora ya no se gana un 2% por fondo. Esto nos ha obligado a racionalizar nuestra oferta. Exigimos a las empresas eficiencia y retorno. Y es algo que nosotros también nos tenemos que aplicar. Cuando un producto tiene un track record de tres años y no ha alcanzado los 50 millones, la rentabilidad para la casa empieza a estar en cuestión y es muy difícil que lo mantengamos abierto. El patrimonio se concentra en los productos con cuatro o cinco estrellas Morningstar y en los fondos de reciente creación”, reconoce.

Consecuencias de la salida a bolsa

Pero, si hay un salto grande que ha dado la gestora en estos años es el de haberse convertido en una compañía cotizada. “La vida de DWS tras la salida a bolsa ha cambiado notablemente. La presión por las cifras es mayor. No por las positivas, sino por saber lo que va a ocurrir en tu geografía en los próximos trimestres. Los analistas nos piden información sobre cómo va a ir el año. Es muy importante que cada uno de los países ofrezca visibilidad a este respecto. Estás en primera línea. Ahora, los niveles de transparencia que pedimos a las compañías en las que invertimos nos los exigimos a nosotros mismos”.

Arenillas asegura que, gracias a ese salto al mercado de valores, DWS es hoy una empresa mucho más eficiente. “Nos ha ayudado a ello. De cada euro que ingresábamos 75 céntimos se iban a costes de distribución o fabricación de producto. En estos momentos estamos en 65 céntimos y queremos bajarlo a 60. A esa mejora de la eficiencia también ha contribuido notablemente la digitalización, a la cual hemos dado un gran impulso. La automatización, la incorporación de máquinas, la conexión a nivel global… Todo ello supone una ventaja muy importante”.

La entidad también ha hecho una clara apuesta por la captación de talento. “Lo hemos hecho a nivel global. “Como gestor, una casa como la nuestra te permite crecer, especializarte…”.

Problemas actuales que enfrenta el cliente

Este año se están produciendo cambios importantes en los mercados. “Solo escuchar que la inflación es un problema y que el bono del Tesoro americano a 10 años esté en el 2% es un movimiento muy fuerte para un país, como es España, en el que dos terceras partes de las carteras están formadas por activos de renta fija”. Otra de las preocupaciones, según Arenillas, es el temor a esa desconexión entre la realidad económica y el comportamiento de los mercados financieros.

“El inversor no es capaz de ver las cantidades ingentes de dinero que están entrando en los países y en el efecto directo que tiene en la riqueza y el ahorro. Y esto se debe a esos paquetes de estímulo que están llegando o están por llegar, principalmente entre 2021 y 2022. Hemos venido de un parón muy fuerte que se va a traducir en un crecimiento excepcional durante los próximos dos años por el efecto rebote. Toda esa cantidad de dinero va a tener un gran impacto”.

A su juicio, “el cliente quiere hoy carteras más equilibradas. Todo el mundo cree que debería haber cierta corrección. Nosotros creemos que, si bien es cierto que hemos llegado ya a los niveles objetivo de 2021, sí pensamos que las valoraciones a corto plazo no son el mayor driver. El momentum se fija en la liquidez del mercado, las alternativas de inversión, la represión financiera… Eso se va a mantener”, concluye.