Durante años, Japón fue una excepción entre las grandes economías desarrolladas. La deflación, los tipos de interés próximos a cero y una moneda débil condicionaron las decisiones de los hogares y las empresas, convirtiendo al país en una fuente de financiación barata. Ahora, esa dinámica empieza a quedar atrás: la inflación ha vuelto, la economía recupera crecimiento nominal, los salarios crecen y las empresas están modificando cómo fijan los precios, invierten y utilizan su capital.
Este es un artículo exclusivo para los usuarios registrados de FundsPeople. Si ya estás registrado, accede desde el botón Login. Si aún no tienes cuenta, te invitamos a registrarte y disfrutar de todo el universo que ofrece FundsPeople.
