En marzo, la inflación en la zona euro alcanzó su nivel más bajo desde 2009, ya que el IPC progresó solamente un 0,5% en doce meses. Penalizada por los factores estacionales en marzo, la inflación se aceleró de nuevo hasta subir un 0,7% en abril, lo que sigue siendo una cifra baja. Por todo ello, numerosos analistas han comentado el riesgo de una caída en deflación y a apelar al BCE para poner en marcha una política de flexibilidad destinada a prevenir dicho riesgo. Por nuestra parte, no compartimos tal diagnóstico, y creemos que la debilidad de la inflación se explica por factores bien definidos, algunos de los cuales no tendrían que pesar ya en los próximos meses. El posicionamiento “a la espera” del BCE nos parece justificado.
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