Las razones son varias, pero podemos empezar por lo más general. Desde un punto de vista europeo, la incertidumbre que rodea a la deuda emitida por los países de la zona y que mantienen los bancos en sus balances, es muy elevada. Tanto por la calificación crediticia de los emisores, como por su consideración en balance, hoy en tela de juicio, hace que sea difícil conseguir ninguna cifra más o menos precisa sobre su valoración. Y así, su atractivo disminuye drásticamente; o mejor dicho, se acrecienta la aversión al sector.
Este es un artículo exclusivo para los usuarios registrados de FundsPeople. Si ya estás registrado, accede desde el botón Login. Si aún no tienes cuenta, te invitamos a registrarte y disfrutar de todo el universo que ofrece FundsPeople.
