Pascal Blanqué (Amundi): prepárese para una inflación como en los 70

Pascal Blanqué (Amundi)
Pascal Blanqué. Foto cedida (Amundi)

Prepárese para el regreso de la inflación. Y a diferencia de lo que ha manifestado la Fed en varias ocasiones, no será un fenómeno transitorio. Es el principal mensaje que transmitió la presentación de perspectivas de Amundi para el segundo semestre. La gestora francesa espera un cambio de régimen paulatino.  Ven una transición tras años de bajo crecimiento y baja inflación a un contexto en el que los inversores deben aprender a convivir con una mayor volatilidad en cuanto a subidas de precios.

La reprimida demanda pos-Covid, los enormes planes de estímulo fiscal de los gobiernos y las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales son elementos de apoyo a las expectativas de inflación. Pero, en opinión de la casa francesa, los bancos centrales no intervendrán subiendo los tipos. Al contrario, dejarán que la economía funcione. Su mandato de mantener la inflación bajo control ha cambiado. Esto, combinado con las consecuencias del Covid-19, está creando un terreno fértil para un cambio hacia un régimen de mayor inflación. “Una especie de retorno a la década de 1970”, resume el director de inversiones del Grupo, Pascal Blanqué.

El camino de regreso a los 70

“Estamos avanzando hacia un cambio de régimen de regreso a la década de 1970, con más inflación”, reitera Blanqué. Pero esta vez los bancos centrales no intervendrán con medidas de tapering. Estarán atentos, porque en los mercados hay «ganas de inflación», insiste Blanqué. Y subraya: «El concepto de inflación temporal expresado por la Fed es bastante evasivo».

La narrativa vinculada a la tecnología como disruptiva y una de las principales causas de la caída de los precios también podría perder peso, alimentando los temores de la explosión de una burbuja en el lado tecnológico. “El mercado está viendo un desempeño tremendo de las acciones del Big Tech. Aún así, es difícil imaginar que las ganancias de productividad puedan justificar una trayectoria de crecimiento acelerado de las ganancias por encima de la tendencia. Por el contrario, una confirmación de que el crecimiento de la productividad sigue siendo lento podría llevar al estallido de una burbuja en el sector”, explica Blanqué.

«Estamos en medio de un cambio de régimen, en el que las narrativas del pasado conviven con las nuevas», defiende el experto. “El aumento de las expectativas de inflación, el cambio en la correlación entre renta variable y renta fija, la rotación de crecimiento a valor en los últimos meses nos han llevado a una etapa avanzada de este proceso. Por eso, los próximos meses se caracterizarán por una mayor volatilidad de estos factores ”, vaticina.

Impacto en la asignación de activos

En cuanto a las implicaciones para la asignación de activos, el análisis de Amundi parte del supuesto de que tanto las acciones como los bonos están caros en términos absolutos en el escenario actual. El único valor que queda en el mercado es el relativo. Esto hace que en el corto plazo, debido a las políticas monetarias expansivas, aún hace atractiva la renta variable frente a la renta fija.

Así, ven necesario repensar las clásicas carteras 60/40, en un contexto en el que una mayor inflación desafía la diversificación tradicional, ya que la correlación entre acciones y bonos se vuelve positiva. A corto plazo, las acciones siguen siendo imprescindibles, los bonos siguen siendo caros y su contribución en términos de rendimiento en las carteras es pequeña. Por tanto, según Blanqué, los inversores deberían incrementar estructuralmente la exposición a renta variable. Construir carteras más diversificadas más allá de la asignación de referencia tradicional, incluidos activos reales, soluciones alternativas y de mayor rendimiento, como los bonos de mercados emergentes.