En 2015, el PIB europeo registró una tasa de crecimiento del 1,8%, la más alta desde 2011. La economía regional se vio respaldada, además, por las medidas expansivas del BCE –que amplió su balance un 25%–, una continuada depreciación del euro y los bajos precios del petróleo. Sin embargo, el índice Stoxx 600 cerró el año un 2% por debajo de su nivel de diciembre de 2014 y los beneficios empresariales no terminan de repuntar: en el cuarto trimestre del año, el BPA del índice europeo cayó un 5,9% a consecuencia, principalmente, de las fuertes pérdidas registradas en el sector de la energía (si excluimos este sector, el BPA del Stoxx 600 en realidad creció un 1,2% en términos interanuales).
Este es un artículo exclusivo para los usuarios registrados de FundsPeople. Si ya estás registrado, accede desde el botón Login. Si aún no tienes cuenta, te invitamos a registrarte y disfrutar de todo el universo que ofrece FundsPeople.
