Radiografía de las inversiones de las aseguradoras españolas en mercados privados

Radiografía de las inversiones de las aseguradoras españolas en mercados privados, Radiografía de las inversiones de las aseguradoras españolas en mercados privados
DiegoMolano, Flickr, Creative Commons

En Natixis Investment Managers ha llevado a cabo un estudio de inteligencia de mercado a inversores de fondos alternativos en mercados privados en 2020. El trabajo, al que ha tenido acceso FundsPeople, ha sido impulsado por la gestora francesa y realizado por Alternative Ratings, firma especializada en análisis y due diligence de fondos alternativos, y finReg 360, entidad especializada en el asesoramiento regulatorio financiero. Uno de los segmentos abarcados ha sido el de las compañías aseguradoras españolas. Los resultados más relevantes a los que han llegado permiten hacer una radiografía de las inversiones de este perfil de inversor en mercados privados.

Resultados cuantitativos y cualitativos relevantes

La asignación en términos de importes comprometidos a fondos privados (o ilíquidos) de las aseguradoras se sitúa en España alrededor del 1,2% de su cartera. La expectativa del sector situaría esta asignación en el 3,6% para los próximos 3-5 años. Es decir, el peso en alternativos ilíquidos podría triplicarse. Las aseguradoras presentan una elevada dispersión por varios factores.

En primer lugar está la heterogeneidad en su asignación a activos alternativos. El 70 % de sus inversores tiende a hacerlo en capital privado (private equity), aunque la asignación a otras clases de activos, (por ejemplo, activos reales como inmuebles o infraestructuras) habría crecido significativamente en los últimos tres años.

En segundo, la disparidad en la forma de invertir. Invierten vía fondos de fondos, fondos directos, plataformas de cuentas gestionadas (managed accounts en el caso de compañías que pertenecen a grandes grupos internacionales), e incluso inversiones directas.

En tercer término, curiosamente, la mayoría de sus inversores piensa que se hallan en un porcentaje inferior al de sus comparables. Y en general, manifiestan que el porcentaje de inversión es todavía bajo y tiene un potencial significativo de crecimiento.

Factores específicos a considerar

Las limitaciones regulatorias son importantes. Sirva de ejemplo el requerimiento en el ramo de vida de un equilibrio nítido en cada cartera entre los flujos de activo y pasivo. Esto supone en la práctica una limitación al acceso y diversificación en la mayoría de activos privados, salvo que existan flujos mínimamente predecibles (por ejemplo, en algunas infraestructuras).

Es fácil que se incurra en un mismatch de liquidez cuando se está invirtiendo en activos que son ilíquidos per se. Y, en ese caso, la posibilidad real de acceso se limitaría a la inversión de los recursos propios de las compañías.

Adicionalmente, las reglas de Solvencia II también imponen obligaciones potencialmente limitativas, ya que se requiere llegar a una transparencia detallada en cada subyacente (o look through analysis).

No existe una preferencia clara en el segmento respecto a la jurisdicción de los vehículos a utilizar (españoles o luxemburgueses…).

La inmensa mayoría de los inversores analizados (hasta un 95 %) mencionaron que los criterios ESG son ya factores determinantes para seleccionar a una gestora de alternativos, o, al menos, se prevé que tales criterios tendrán un impacto significativo a muy corto plazo.

Principales razones para invertir y motivos de preocupación

Entre las principales razones para invertir, las aseguradoras citan la diversificación (búsqueda de activos descorrelacionados), la rentabilidad extra (exceso de retorno sobre activos cotizados, como consecuencia de la remuneración de la prima por iliquidez), la generación de cash flows (obtención de rentas) y la sustitución potencial de otros activos en cartera (acciones o bonos por activos equivalentes en mercados no cotizados).

En lo que respecta a los motivos de preocupación mencionaron el alineamiento (entre gestor e inversor). Esto es: la involucración patrimonial del gestor en el propio fondo, remuneración del gestor (cuánto se cobra y sus prácticas de imputación).

En segundo lugar, el cumplimiento de expectativas de retorno: acceder a equipos gestores muy especializados y con historial previo en el subyacente, como forma de gestionar estas expectativas. En tercer término, cuestiones de cumplimiento normativo (como solvencia) y de carácter administrativo (como tramitación o ejecución). Y, por último, el seguimiento de las inversiones.