Reflexiones de Richard Woolnough sobre el inevitable ciclo de subidas de tipos

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Funds People

El inversor tiene que aceptar la realidad: nos adentramos en un ciclo de subidas de tipos. Es inevitable. La reversión de los estímulos monetarios ya ha comenzado en Estados Unidos y Reino Unido, y a Europa no le queda más remedio que seguir el mismo camino. “Como inversores en renta fija, solo nos queda preguntarnos el cómo, el cuánto y qué consecuencias traerá”, sentencia Richard Woolnough, gestor de M&G.

Pero Woolnough habla desde el pragmatismo, no desde el pánico. Los mercados están nerviosos ante la expectativa de una política monetaria agresiva. “Pero, ¿cómo definimos una política agresiva? Ese es el problema”, pregunta. De hecho, el gestor del mítico M&G (Lux) Optimal Income defiende que los bancos centrales hasta el momento han sido bastante pasivos. “Si incluso en 2022 han estado comprando activos”, subraya. En su opinión, los bancos centrales históricamente han sido dovish (acomodaticios) y no ve razones para pensar que de repente se vayan a convertir en instituciones fuertemente restrictivas.

El problema para Woolnough no es la política monetaria tradicional sino la poco convencional. Es decir, la batería de medidas que los bancos centrales adoptaron ante la pandemia. “La política monetaria ha funcionado. Eso está claro. Hemos visto una recuperación en V. La cosa es que los estímulos monetarios se perciben en la economía real con un retraso de aproximadamente 18 meses. De ahí que estemos viendo niveles históricos de empleo e inflación”, explica el gestor. Porque Woolnough tiene muy claro qué ha causado estos niveles históricos de inflación: son una respuesta a la poco convencional política monetaria y fiscal implementada.

Así, el gestor busca que los bancos centrales ajusten ligeramente su política para volver al nivel normal donde poder atender a sus dos objetivos (desempleo e inflación). Donde espera que sean más agresivos es en el área de medidas poco convencionales. “Me gustaría ver a los bancos centrales volviendo a ser instituciones monetarias sin un balance eternamente en expansión”, detalla.

¿Serán capaces los bancos centrales de volver a una senda normal? Woolnough defiende que sí. “Ya han demostrado que son capaces de crear inflación. Una de las grandes preocupaciones tras la crisis financiera era que no volvería a haber inflación, pero hoy podemos asegurar con claridad que la inflación no ha muerto”, argumenta. Y precisamente porque se ha demostrado que las autoridades monetarias son capaces de generar inflación si así lo desean, la tesis de que los tipos se tienen que mantener anclados al 0 ya no es vigente

Pero, de nuevo, Woolnough insiste. Esto no es una noticia negativa. Hay dos grandes factores que invitan a pensar que la economía global se va a ralentizar. Uno, la caída del consumo de bienes a favor de los servicios a medida que las economías se reabren tras el COVID-19. Segundo, por los posibles efectos de la guerra en Ucrania. “Pero es que los bancos centrales no deben temer esta ralentización. Es una parte natural del ciclo”, afirma. La economía no siempre puede estar creciendo y creciendo. Ahora estamos en niveles máximos de empleo, lo que significa que las empresas tienen dificultades para contratar.

Por ello, aunque ve natural una economía más lenta, no teme una recesión en el corto plazo y se posiciona optimista ante los próximos meses. “Principalmente porque cualquier cambio en la política monetaria no se notará hasta dentro de 18 meses”, matiza.

La pregunta que se plantea el gestor es cuánto de restrictivo pueden o quieren ser los bancos centrales. En el caso de Europa, el clima político y económico le hace pensar que el BCE estará más enfocado en proteger el empleo. Es decir, que errará del lado de la cautela. En su opinión, al BCE le gustaría comenzar la senda de subidas de tipos, pero tendrán que ser más lentos que sus homólogos dada la disparidad de las economías que componen la Unión Europea.