Revisión estratégica del BCE: primeras reacciones de las gestoras internacionales

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Dirk Claus/European Central Bank

El Banco Central Europeo tiene nueva hoja de ruta. Se trata de la primera revisión estratégica desde 2003. Según el plan presentado este jueves, el BCE se ha fijado un nuevo objetivo de inflación: el 2%. Y explícitamente menciona que tolerará exceder ese nivel cuando lo vean necesario. Hasta ahora el objetivo se había fijado en cerca pero por debajo del 2%.

Es decir, que la entidad monetaria será flexible y permitirá una subida del IPC por encima del umbral durante un tiempo para compensar años menos inflacionistas. Además, insisten en que es una meta simétrica. Es decir, que las desviaciones negativas y positivas de la inflación de la meta son igualmente indeseables.

Pero hay que destacar que estos cambios son planes a largo plazo. Muchas de las políticas tienen un horizonte a varios años. Por ejemplo, el BCE ha reconocido que primero se tendrá que legislar cómo las compañías deben comunicar sus riesgos climáticos antes de poder determinar su un bono es elegible para la compra de activos.

Otra revisión que se implementará progresivamente es el cambio en la medición de la inflación. El BCE planea incluir en el índice armonizado de precios de consumo los costes de las viviendas ocupadas por sus propietarios. Reconoce que así se representaría mejor la inflación relevante para los hogares.

Eso sí, no habrá que esperar otras dos décadas para una nueva revisión. El Consejo de Gobierno tiene la intención de evaluar periódicamente la idoneidad de su estrategia de política monetaria. La próxima evaluación se espera para 2025.

Implicaciones para el inversor

Pero a pesar de lo histórico que es la revisión estratégica, lo cierto es que no cambia demasiado el escenario monetario en Europa. De hecho, para Konstantin Veit, gestor de PIMCO, es más una evolución que una revolución, como ya pasó en la anterior revisión de 2003. “La respuesta del BCE parece ser más de lo mismo, lo que también se refleja en que sigue confiando en los tipos de interés como principal instrumento de política monetaria”, defiende. Un punto que destaca negativamente Veit es no responde a la pregunta de cómo puede configurarse la política monetaria para generar esos objetivos de inflación del IPC.

Se queda corto, opina Veit. Y Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen Standard Investments, comparte sus sensaciones. El objetivo de inflación del 2%, el lenguaje extremadamente vago sobre los excesos de inflación y la inclusión de la vivienda en la cesta de la inflación… “Son cambios marginales y ampliamente esperados”, afirma Diggle.

“El momento ha sido sorprendente, pero el contenido no”, mantiene también Ulrike Kastens, economista de DWS. Y es que el experto echa en falta los matices en el plan. “Christine Lagarde se ha negado a dar una definición de lo que significa sobrepasar y subestimar en términos de cifras. En este sentido, la tolerancia también dependerá del entorno económico”, señala.

Conclusión: un BCE con alas para ser más acomodaticio

Para Charles Diebel, responsable de renta fija de MIFL, el resultado de este cambio es que es probable que la política siga siendo acomodaticia durante más tiempo que en el escenario anterior. Porque como bien recuerda, si bien este mensaje se percibe como un mensaje de moderación, la realidad es que Europa sigue luchando por generar una inflación incluso cercana al objetivo anterior de acercarse al 2%. A su vez, esto debería ser negativo para el euro a medio plazo.

Y Annalisa Piazza, analista de renta fija en MFS Investment Management, coincide. “Lagarde está dejando la puerta abierta a nuevas acciones contundentes en caso de que la inflación a medio plazo no mejore en los próximos trimestres”. Como resalta, el PEPP se ha definido como contundente. Por lo tanto, no les sorprendería que el BCE mantenga una herramienta similar (o ajuste el programa APP en consecuencia) hasta que la inflación se mueva constantemente al 2% en el mediano plazo. “Las palomas dentro del BCE (es decir, Panetta y Lane) lograron claramente lo que a menudo han señalado recientemente”, desgrana. Viendo que el BCE aún espera una inflación del 1,4% para 2023, Piazza interpreta esta revisión como un retraso de cualquier posible subida de tipos. "Con las nuevas inclusiones en la cesta, la cifra podría ser más elevada, pero superar el 2% de forma sostenible sigue pareciendo un reto para la Eurozona", concuerda Esty Dwek, responsable de estrategias de mercado global de Natixis IM Solutions.

La clave: más flexibilidad para actuar

Aunque otros expertos destacan puntos positivos en las implicaciones más a largo plazo. “La nueva meta de inflación simétrica le da al BCE flexibilidad para continuar apoyando la economía a largo plazo sin ser presionado por los mercados”, argumenta Morgane Delledonne, directora de Análisis en Global X. En su opinión, la decisión del BCE es la base de la política monetaria moderna, que equilibra el riesgo de inflación con los beneficios de una sociedad más igualmente próspera, más limpia y más segura.

Y quizás la mayor flexibilidad es lo que más destacarían los expertos. Para Fraser Lundie, jefe de Crédito de Federated Hermes, el uso de la palabra simétrica por parte del BCE, en lugar de media, es importante en el sentido de que se diferencia de EE.UU. " Da confianza en que reaccionaría ante cualquier desviación significativa", interpreta. "En las últimas semanas hemos visto un cambio significativo en la narrativa del mercado en general, de la inflación está llegando a va a haber un shock de crecimiento que es lo que hemos visto hoy en cierto modo", explica. 

BCE ASG: un Banco Central Europeo más verde

Si hubiera que subrayar el punto más novedoso habría que mirar más allá del objetivo de inflación. Y es que el BCE también será un motor de la inversión sostenible. También han presentado un plan para girar su balance hacia una economía más verde. Han anunciado un plan para reconducir sus compras de activos y normas de colaterales lejos de compañías con alta emisión de carbono que no estén alineadas con los objetivos climáticos de la Unión Europea.

Como resumen desde ASI, a corto plazo, el BCE quiere crear una experiencia de elaboración de modelos y fuentes de datos sobre el riesgo climático. Pero a medio plazo va a realizar una QE verde (al menos para el programa de compra de bonos corporativos), recortar los bonos en sus operaciones de garantía en función de las credenciales climáticas de las empresas, y someter al Eurosistema a pruebas de resistencia frente a escenarios de cambio climático. “Otros bancos centrales van a leer esto y a pensar mucho en cómo pueden mostrar un compromiso similar con la ecologización de la política monetaria", vaticina Diggle.

Para Kastens, esta es la decisión de mayor alcance. Para el experto, es un ambicioso plan de acción que afectará al BCE tanto en su papel de supervisor como de banco central. “Sin duda, esto demuestra las grandes ambiciones del BCE en este tema y su apoyo a la UE en su política climática”, argumenta. También afectará a la cartera de bonos corporativos del BCE si los aspectos relacionados con el cambio climático se incluyen en el marco de inversión. En términos más amplios, y en lo relativo al mercado de bonos, el anuncio en sí mismo podría tener un efecto de señalización y, en consecuencia, afectar a los precios.