Las interrupciones causadas por el COVID en las cadenas de suministro globales y las políticas monetarias y fiscales de los gobiernos en respuesta a la emergencia pandémica todavía están causando problemas crecientes para la economía global, tanto en Estados Unidos como en muchos países del mundo. El principal efecto secundario de esta situación sin precedentes es un nivel de inflación desenfrenado y persistente que no se ha visto en décadas. “Esto ha provocado un aumento significativo de la volatilidad del mercado que creemos que persistirá durante los próximos meses”, advierte Thomas Ognar, gestor de Allspring Global Investments.
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