Las elecciones del 23 de febrero de 2025 llegan en un momento de incertidumbre económica y política para Alemania. Con una contracción del 0,2% en 2024 y previsiones de crecimiento marginal para 2025, el país se enfrenta a un complejo debate sobre el freno de la deuda, una norma que limita su déficit fiscal. Las decisiones del nuevo gobierno influirán en su estabilidad financiera, los mercados y la percepción internacional de la economía alemana.
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