¿Debo confiar en el mismo gestor que lo hizo bien en un mercado bajista?

Inversor
Investmentzen, Flickr, Creative Commons

Han sido numerosos los estudios científicos que han demostrado que la satisfacción de ganar dinero en los mercados es infinitamente inferior al dolor que sienten los inversores cuando lo pierden. Por ese motivo, es normal que cualquier inversor que tenga como primer objetivo proteger su capital tienda a fijarse en aquellos gestores cuyos fondos lo hayan hecho especialmente bien en mercados bajistas. En el siglo XXI los mercados de renta variable han sufrido dos grandes crisis: la de las puntocom y la crisis financiera. En ambas los desplomes fueron muy significativos. ¿Qué porcentaje de los gestores que lo hicieron bien con sus productos en la crisis de 2000-2001 tuvieron también éxito en la de 2007-2008?

Según un estudio realizado por Vanguard utilizando la base de datos de Morningstar, no muchos. La mayoría de los gestores que obtuvieron los mejores resultados durante la crisis tecnológica de principios de siglo no lograron mantenerse en el primer cuartil durante el crash financiero. Únicamente uno de cada cuatro lo consiguió. Esto fue así tanto en el caso de los fondos de gestión activa con unos costes más altos como en lo que respecta a aquellos productos con las comisiones más bajas. Aproximadamente el 75% no logró mantenerse en el grupo del 25% que engloba a los que mejores resultados se anotaron durante la segunda gran crisis bursátil del siglo XXI.

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No existiría, por tanto, ninguna garantía de éxito que deba llevar al inversor a convencerse de que eligiendo un gestor que lo haya hecho bien durante un mercado bajista vaya a volver a repetir sus buenos resultados. La razón: es imposible predecir cómo será el próximo mercado bajista. Identificar qué sectores o segmentos de mercado concretos son más susceptibles de registrar un peor comportamiento en futuras caídas es muy difícil. Cuando estalló la crisis de las puntocom, tecnológicas de la información, telecos y utilities fueron los sectores que tuvieron un peor comportamiento. En cambio, durante la crisis financiera fueron las inmobiliarias, las entidades financieras y las industriales.

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La dificultad para predecir el comportamiento del mercado no solo sería a nivel sectorial. Ocurre lo mismo tanto en términos de tamaño y de estilo. Por ejemplo, durante la crisis tecnológica las compañías de gran capitalización estilo growth y blend fueron las que registraron un peor comportamiento (-25,1% y -19,9%, respectivamente). En cambio, durante la crisis financiera fueron las empresas de gran capitalización estilo value las que peores resultados mostraron (-46,6%), seguidas de las small caps (tanto growth, blend como value), que sufrieron descensos de algo más del 40%, en cada caso. En la crisis de las puntocom, sin embargo, las empresas de pequeña capitalización fueron las que mejor resistieron.

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Las crisis bursátiles son muy difíciles de anticipar dado que muchos de los eventos que las provocan son prácticamente imposibles de predecir (cambios inesperados en la política monetaria, eventos políticos, sobrevaloración de los activos, bancarrotas, desastres naturales…). Incluso aunque un gestor fuese capaz de predecir el suceso en cuestión, tendría que ser capaz de anticipar cómo afectaría al mercado, lo que tampoco es fácil. Lo dicen incluso algunos gestores. “Aunque aciertes en tu predicción, queda una segunda parte: averiguar cómo va a reaccionar el mercado”, reconoce Ian Heslop, cogestor del Old Mutual Global Equity Absolute Return. La historia reciente nos ha dado varios ejemplos de la realidad que apunta el experto.

No intente predecir datos macro o eventos políticos: no sirve para nada

En su opinión, las lecciones de los últimos años deberían servir como un importante recordatorio para aquellos que se dedican a intentar anticipar el futuro y posicionarse para sacar partido de su predicción, dado que los mercados reaccionan a menudo de manera imprevisible. Se pueda dar la paradoja de que dos hechos en apariencia muy similares podrían ser interpretados de manera muy diferente por los inversores. Lo vimos con el BCE. En 2015, durante los 30 días posteriores a los estímulos monetarios anunciados el 22 de enero por Mario Draghi, el EuroStoxx 50 reaccionó con una subida del 5%. Sin embargo, el 10 de marzo de 2016 el presidente de la autoridad monetaria anunció más estímulos monetarios y, durante los 30 días siguientes, el índice paneuropeo cayó un 2%.

Dicho de otra forma: el gestor que hubiese anticipado en marzo de 2016 el nuevo programa de compra de activos del BCE y se hubiese posicionado pensando en una reacción del mercado similar a la de 2015 se habría equivocado. Otro ejemplo muy claro lo vimos con el comportamiento registrado por el mercado tras la fuerte depreciación del renminbi. En agosto de 2015 la divisa china se depreció un 3%, lo cual fue recibido durante el siguiente mes por el MSCI World con una caída del 7%. En mayo la caída del yuan fue del 2% y, sin embargo, el índice global de renta variable no registró variación. ¿Y qué decir de lo sucedido en 2016 con el triunfo contra todo pronóstico del Brexit o de la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos?

“Reconozcámoslo. Casi nadie predijo que los partidarios de abandonar la UE iban a ganar el referéndum. Y, sin embargo, lo hicieron. Pero eso no significa que los que hubiesen acertado con su predicción también hubiesen dado en el clavo con el posicionamiento”, afirma Heslop. Hagamos memoria: antes del referéndum, muchos de sus clientes se mostraban preocupados por la exposición a bolsa británica y, paradójicamente, fue el mercado que mejor se comportó. Y no solo eso. Durante los siete días posteriores al 15 de junio, el FTSE 100 subió un 5% ante la expectativa de que, tal y como arrojaban las encuestas, se impusiese la opción de la permanencia. A partir del 23 de junio, una vez conocido el resultado del referéndum, el FTSE 100, lejos de corregir, subió otro 3% durante los siguientes siete días. Los problemas también afectaron a los gestores de renta fija.

Según explica David Simner, gestor del Fidelity Euro Short Term, “un gestor que hubiese sabido con antelación el resultado del referéndum habría posicionado su cartera de forma defensiva, primando la deuda pública frente a los activos de riesgo, como es lógico. Quien lo hubiese hecho habría sido un héroe en los dos días posteriores a la celebración del referéndum, pero a mediados de la siguiente semana estaría registrando un peor comportamiento que el mercado. Esto es algo increíble, que demuestra hasta qué punto los mercados se han vuelto impredecibles. El escenario es tan complejo que, aunque tuvieses la habilidad para saber de antemano lo que va a suceder a nivel político o económico, podrías tomar decisiones equivocadas”.