El BCE intenta calmar a los halcones: primeras reacciones de las gestoras internacionales

Reunion BCE octubre 2021, El BCE intenta calmar a los halcones: primeras reacciones de las gestoras internacionales
Christine Lagarde. Foto cedida: Sanziana Perju / ECB

En la última reunión del Banco Central Europeo, Christine Lagarde reconoció que había debatido extensamente sobre un tema central: inflación, inflación e inflación. Y la presidenta de la entidad monetaria ha sido clara en su postura. Para el BCE, los niveles de inflación actual son transitorios. Un efecto pasajero de los precios de la energía, tapones provocados por la pandemia y una demanda del consumidor que ha superado a la oferta. Los precios subirán en el corto plazo, durará más de lo que pensaban en un principio, pero la inflación bajará el año que viene.   

Pero su discurso choca frontalmente con las expectativas de los mercados, quienes siguen apostando que al BCE le tocará ser inevitablemente más agresivo. La lectura que da el mercado de renta fija es que el tapering llegará pronto y rápido a Europa. E incluso se comienza a descontar una subida de tipos del BCE en 2022. Nada más lejos de lo que defiende Lagarde. El BCE no prevé una subida en un horizonte de tres años.

Lagarde vs los mercados

Lo que está claro es que ese diferencial entre el guidance del BCE y las expectativas del mercado se tendrá que cerrar.  Peter Allen Goves, analista de renta fija en MFS IM, ve poco probable que dure para siempre. “O el BCE sube en línea con el mercado expectativas o no lo hace”, vaticina. Y Nicolas Forest, responsable global de renta fija de Candriam, coincide. Forest no duda que el BCE va a revisar al alza sus previsiones de inflación en diciembre. Pero también cree que mercado seguirá poniendo a prueba al banco central sobre la sostenibilidad de las presiones inflacionarias durante las próximas semanas. “Como resultado, los tipos a corto plazo han aumentado significativamente después de la reunión, lo que refuerza la inconsistencia. Una inconsistencia que tarde o temprano tendrá que ser resuelta”, comenta.

Veremos quién gana la pugna. Sebastien Galy, responsable de estrategia macroeconómica de Nordea AM, tiene claro quién está perdiendo: el BCE. “La decisión de luchar contra las expectativas prematuras de subidas de tipos es difícil de entender para el mercado y los hogares”, insiste. Nunca iba a ser una rueda de prensa fácil para Largarde, reconoce Helen Anthony, gestora de carteras de renta fija de Janus Henderson. Ciertamente no ayudan datos de inflación como los que han salido de España. Una subida histórica del 5,5%. “Esa es una posición difícil para el BCE, que se basa en una credibilidad ganada con esfuerzo para lo que es esencialmente una apuesta de que esta inflación es en gran medida transitoria”, añade Galy. Y recordemos que ya han tenido que ceder y reconocer que esta transitoriedad está durando más de lo que esperaban. Por eso, Galy no descarta que esto se convierta en una cuestión política en toda la zona euro. Que el BCE incluso tenga que endurecer la política monetaria incluso si cree que tiene poco sentido a largo plazo.

El mercado sigue esperando un BCE más hawkish

Con el discurso de hoy, el BCE se mantiene como uno de los bancos centrales más acomodaticios. Pero no termina de convencer al mercado. “El mercado continúa nervioso respecto al riesgo de inflación a corto plazo, pero su mensaje de steady as she goes fue claro”, reconoce Charles Diebel, director de renta fija de Mediolanum International Funds. Y Pietro Baffico, economista de abrdn, coincide: “El riesgo de presión inflacionista está erosionando la confianza de los inversores, que ahora esperan ansiosos la reunión de diciembre, en la que también se reevaluará el futuro de los programas de QE”.

Como bien señala Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, los precios del mercado para la primera subida de tipos no han cambiado sustancialmente tras la reunión. “Esto probablemente indica que los mercados cuestionan la determinación del BCE y el compromiso de éste con la nueva estrategia de política monetaria, dado el largo historial de incumplimiento del anterior objetivo de estabilidad de precios”, interpreta.

Y el que el BCE no juego con las cartas a su favor. Primero, porque como bien señala Morgane Delledonne, de Global X, la divergencia del BCE con otros bancos centrales podría pesar más sobre el euro frente a las principales monedas. Esto reforzaría las presiones inflacionarias en Europa a medio plazo. Segundo, que la experta espera que los precios de la energía se mantengan volátiles a medida que Europa pasa a una economía neta cero. "Europa está soportando la peor parte del aumento de los precios de la energía. Con la falta de suministro, el endurecimiento de las normas medioambientales y el invierno aún por delante, es difícil ver que la situación se resuelva de forma inminente, las presiones inflacionarias seguirán existiendo por un tiempo", coincide Jon Day, gestor de Newton (BNY Mellon IM).

¿Fin del PEPP en 2021?

No todos los expertos son contrarios a Lagarde. Para Johannes Müller, responsable de Análisis Macro para DWS, el BCE sigue por el buen camino, lo que se ajusta a sus expectativas y a las de muchos analistas. Opina en similar línea Karsten Junius, economista jefe en Bank J. Safra Sarasin. El economista espera que el BCE siga enviando mensajes moderados, lo que deberían conducir a los tipos de interés a la baja en el extremo corto de la curva de rendimiento.

Así, la cita de diciembre se convierte ahora en clave para los mercados. No solo habrá más claridad sobre el devenir de la inflación, sino que se podría anunciar cambios en los programas de compras del BCE. Lagarde confirmó sus expectativas de que el programa de compras económicas pandémicas (PEPP) se elimine gradualmente a fines de marzo. “Si quiere evitar los efectos del borde del precipicio, tendrá que decidir si aumenta sus compras regulares de activos (APP) o si lanza un programa sucesor del PEPP que es igualmente flexible”, desgrana Junius.

Es lo que esperan las gestoras: decisiones importantes. “Seguimos creyendo que el APP aumentará ligeramente a aproximadamente 40.000 millones de euros al mes para evitar una fuerte caída en las compras netas. También creemos necesita transferir un poco de flexibilidad del PEPP al APP”, desgrana Hugo Le Damany, economista en AXA IM.