El oro llegó a sobrepasar los 1.900 dólares por onza en septiembre del año pasado, coincidiendo con un fuerte recrudecimiento de la crisis de deuda europea, aunque con la relajación de las tensiones bajó hasta situarse por debajo de los 1.600 dólares en mayo de este año. A diferencia de lo ocurrido el pasado otoño, la última crisis vivida en los mercados no ha impulsado en exceso su cotización, que se mantiene en el nivel de los 1.630 dólares. Pero los inversores están volviendo poco a poco a invertir en el metal precioso, que da de nuevo muestras de fortaleza.
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