Estrategias alternativas líquidas: ¿cuáles están funcionando mejor en 2022?

Estrategias alternativas líquidas: ¿cuáles están funcionando mejor en 2022?, Estrategias alternativas líquidas: ¿cuáles están funcionando mejor en 2022?
De izqda. a dcha.: Jacobo Silva (Omega Capital), Davide Di Chio (Anima Sgr), Salvador Bañuls (CaixaBank AM), Lars Schickentanz (Anima Sgr) y Ángel Lara (Santander AM). FundsPeople.

2022 está siendo un año particularmente desafiante para los mercados. En un momento en el que los activos tradicionales se enfrentan al aumento de la inflación y el cambio de ciclo monetario, ¿qué papel desempeñan las estrategias alternativas líquidas en un entorno mucho más volátil e incierto? ¿Y cómo se han comportado en lo que va de año? Estos fueron algunos de los temas tratados durante el desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por Anima Sgr.

Como explica Salvador Bañuls, selector y gestor de fondos de inversión alternativa en CaixaBank AM, “las estrategias que mejor se están comportando este año en el espacio de gestión alternativa son las materias primas. Estas se han visto beneficiadas por la inflación y potenciadas aún más por su escasez tras la invasión rusa de Ucrania”. Bañuls, que gestiona un fondo de fondos de gestión alternativa con Rating FundsPeople 2022, también señala que “las estrategias de seguimiento de tendencias (CTA) están teniendo un año muy positivo, gracias a un acertado posicionamiento corto en bonos, largo en el dólar estadounidense, largo en materias primas y más neutro o incluso corto en renta variable”. Por otra parte, destaca “las estrategias de primas de riesgo alternativas (ARP, por sus siglas en inglés), que se han visto favorecidas por el factor value en renta variable y el factor momentum en renta fija y materias primas, así como las estrategias long/short de corte cuantitativo y con una baja exposición neta”.

CTA y event-driven, claras ganadoras

Ángel Lara, analista sénior de estrategias alternativas y mercados privados en Santander AM, cree que “el universo de las estrategias alternativas se está comportando bien en general, sobre todo en comparación con las carteras multiactivos tradicionales” y asegura que “2022 está reflejando bien las ventajas que ofrecen este tipo de estrategias”. ¿Qué tres destaca? “En primer lugar, las estrategias CTA, que están muy bien posicionadas para el entorno inflacionista. En segundo lugar, las neutrales al mercado de renta variable, que se están comportando bien y considero que están protegiendo el capital en el entorno actual. Aunque siempre existe mucha dispersión entre los gestores, en general están haciendo bien su trabajo”, puntualiza el profesional.

El tercer tipo de estrategias que destaca son las conocidas como event driven, que intentan explotar los movimientos derivados de las operaciones corporativas. “Llevamos tiempo usando fondos event driven para sustituir parte de la beta de renta variable y los gestores están protegiendo bien el capital: en promedio, los gestores de fondos event-driven o de arbitrajes de fusiones acumulan una rentabilidad en el año de entre -1% y plana, un resultado que nos parece bastante respetable para estas estrategias”, añade.

Jacobo Silva, gestor de carteras en Omega Capital, coincide en destacar las estrategias CTA y las event-driven como dos de las que mejor están funcionando este año y añade que “las global macro también se han beneficiado de las posiciones en tipos de interés y de una pequeña posición neta en renta variable, así como de la sobreponderación en algunos de los sectores que mejor se han comportado, como el de la energía”.

El profesional opina que “en general, las estrategias sistemáticas lo han hecho mejor que las discrecionales”, pero subraya la enorme dispersión de resultados que estamos viendo a nivel mundial: “En algunas áreas, hay gestores que llevan ganado un 5-10% mientras que otros han perdido un 30-40%”. Sin embargo, para Silva lo más destacable en el universo de las estrategias alternativas es que “los ganadores de 2020 han sido los perdedores de 2021 y primer trimestre de 2022, lo que dificulta la asignación de activos”.

Un entorno favorable para las estrategias global macro

Por su parte, Lars Schickentanz, responsable de estrategias de alfa en Anima Sgr, anticipa que esta década estará marcada por “ciclos cortos y violentos” en los que pasaremos rápidamente de periodos de auge (boom) a otros de caídas (bust), algo que atribuye a la combinación de las políticas monetarias y fiscales ultraexpansivas de los últimos años. “Darle dinero directamente a la gente o a las empresas, o inyectarlo en el sistema, genera una dinámica muy diferente a la de aplicar estímulos monetarios y seguir bajando los tipos de interés. Eso era un único mecanismo: todos lo entendíamos y sabíamos cómo posicionarnos. Sin embargo, la política fiscal lo cambia todo”.

“Esto ha dado lugar a un entorno completamente diferente al de los últimos 40 años, pero que considero que resulta mucho más favorable para las estrategias global macro”, añade. Como explica el gestor, “desde Paul Volcker hasta 2020, el entorno era propicio para las posiciones largas en duración. La inflación caía, los tipos de interés rozaban el 0%, prácticamente no había volatilidad y tanto el crédito como los bonos se comportaban bien siempre. Ese entorno tan monotemático era más difícil para la inversión global macro. Sin embargo, el mundo ha cambiado drásticamente y tiene muchos más matices, por lo que hay más margen para las rotaciones y los movimientos bruscos, aunque también resulta mucho más exigente a nivel intelectual”.

La importancia de la diversificación

En este entorno tan volátil e incierto, Schickentanz, no duda en ir un paso más allá al identificar la diversificación como un activo clave este año. “En términos de estrategia, creo que la diversificación es el auténtico tema clave desde una perspectiva más general”, apunta el experto, que subraya la importancia de invertir en activos reales en un momento de inflación creciente como el actual.

“Los activos reales se comportan mejor que los activos financieros en periodos de alta inflación y parece claro que la inflación será más relevante en el futuro de lo que lo ha sido en los últimos 20 años, ya que muchas de las megatendencias de las últimas dos o tres décadas se están invirtiendo. La diversificación representa una de las mejores formas de proteger la cartera y, en este sentido, las estrategias alternativas permiten acceder a activos reales, ya sea oro, infraestructuras, propiedades inmobiliarias, etc., de una forma más ágil”.

“En nuestra opinión, una estrategia de inversión alternativa resulta útil en cualquier entorno”, añade Salvador Bañuls, “porque siempre hay oportunidades para complementar o superar las rentabilidades de los activos tradicionales. Por ejemplo, en un momento en el que el Bloomberg Global Aggregate acumula una caída superior al 10% en el año, algunos de nuestros fondos de fondos alternativos con un perfil de volatilidad bajo han generado ganancias, demostrando ser un gran complemento para la renta fija. No hay duda de que diversificar en el espacio de los alternativos resulta beneficioso”, apostilla.

Como explica Jacobo Silva, “en el entorno actual, es muy difícil ganar dinero en la parte de renta fija de una cartera mixta tradicional. Ahora mismo, invertir en duración implica perder capital y ahí es donde diversificar en activos alternativos puede ayudar a preservar el capital mejor que una cartera de renta fija”. Para ello, el gestor propone “una estrategia barbell que invierta, por un lado, en renta fija de corta duración con un riesgo muy bajo y, por otro, en una estrategia alternativa que ofrezca, quizás, un 3-5% de alfa con una exposición al mercado muy baja”.

“Básicamente, llevamos tiempo pensando que la asignación a activos alternativos, que solían ser estrategias satélite en las carteras, debería ir moviéndose a la parte core”, comenta Ángel Lara. “¿Por qué? Porque estamos convencidos de que los próximos 10 años no se parecerán a los últimos 10. Es posible que el entorno se esté volviendo más favorable a este tipo de estrategias, lo que podría traducirse en rentabilidades más altas y estables”, concluye.