COLABORACIÓN de Pablo López de Ayala, director de Inversiones de Private Equity, e Íñigo García-Ovies, analista, Omega Gestión.
La cifra de la semana es 15.000 euros. Junio ha sido el mes del SuperReturn, cita anual de referencia en el sector de los mercados privados en la siempre agradable ciudad de Berlín. Este evento, que en 2025 ha reunido a más de 6.000 asistentes, se distingue por facilitar reuniones entre gestores de fondos e inversores, reuniones que tienen lugar allí donde la logística permite poner una mesa y, al menos, un par de sillas.
Un momento delicado
No está siendo un momento fácil para captar capital por parte de, con algunas excepciones, los gestores de fondos de capital privado. La falta de liquidez generalizada que se extiende ya cerca de tres años está poniendo a prueba la sostenibilidad de no pocos programas de inversión en capital privado, donde el alargamiento de los periodos de tenencia de las compañías (ya cerca de seis años y medio) está penalizando no solo las rentabilidades sino la capacidad de financiar desembolsos para nuevas inversiones. Los inversores, en este contexto, han aumentado la cautela y prueba de ello es que, durante el año 2024, el volumen de fondos recaudados fue el más bajo desde 2020.
En la actualidad, la demanda de capital de los gestores de fondos triplica a la capacidad de suministro por parte de los inversores. Es en este contexto donde el esfuerzo necesario para recaudar capital para invertir está exigiendo recursos extra a los gestores. Un ejemplo es el pago de quince mil euros ─ cuando en años anteriores era suficiente con 300-400 euros, según fuentes no oficiales─ para reservar durante una semana una mesa de un restaurante griego situado en las proximidades del hotel central de la conferencia, en donde tratar de captar el capital de los inversores.
La apuesta de los nuevos actores
Resulta sorprendente que sea precisamente en este entorno donde el activo, tradicionalmente reservado a grandes inversores institucionales, esté encontrando cada vez un mayor acomodo en carteras de todo tipo de inversores. Al reciente anuncio de BlackRock de su objetivo de recaudar 400 mil millones de dólares en capital privado para 2030, se une el elevado interés por el activo de inversores como los patrimonios familiares. En el pasado han estado renuentes de un activo de reducida liquidez, pero en 2024 incrementaron su exposición promedio hasta el 21% de sus activos, frente al 16% de tan solo cinco años antes, según datos de UBS.
Incluso a nivel gubernamental, estamos asistiendo a un nuevo enfoque más acomodaticio de este tipo de activo. Esto ha llevado a países como España a impulsar iniciativas de apoyo público que han contribuido a alcanzar el récord histórico de volumen de fondos recaudados en mercados privados en 2024, con un nivel de 2,9 mil millones de euros.
Una clase de activo cada día más aceptado
Los mercados privados se han revelado como una vía de canalización del ahorro de los inversores hacia operaciones con unas rentabilidades superiores a las habituales de los mercados cotizados y con una mayor diversificación sectorial. Un activo con una gobernanza claramente superior a la de las compañías cotizadas y que cada día que avanza consolida la percepción de un mayor alineamiento de intereses. Esto permite que personalidades tan poco habituales en estos entornos como Bono, cantante de la mítica banda irlandesa U2, se suba a un escenario en el SuperReturn de Berlín junto al fundador de una reconocida firma de capital privado americana para dar visibilidad a un proyecto de inversión de impacto en el que los retornos esperados se asemejarán a los habituales de los tradicionales de los mercados privados.
Quince mil euros bien valen, al menos, una buena moussaka.













