Pandemia aparte, en Carmignac tenían claro que 2020 iba a ser un año crucial para ellos. La gestora parisina había emprendido 15 meses atrás un rediseño de su estrategia de inversión. Fue una decisión tomada tras varios años de retornos decepcionantes. El buque insignia de la gestora parisina, el Carmignac Patrimoine, tuvo rentabilidades por debajo de lo esperado entre 2017 y 2019. El problema no era su análisis macro, una de las señas de identidad de la boutique. El fallo ocurría a la hora de implementarlo en las carteras. “Hicimos una auditoria interna. Un examen de conciencia, podríamos decir”, cuenta Didier Saint-Georges, miembro del Comité Estratégico de Inversión.
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