En un mercado de exits más lento y con distribuciones por debajo de lo esperado, los gestores de private equity buscan nuevas fórmulas para generar liquidez sin vender activos en un mal momento. Ahí ha ganado protagonismo el NAV lending, una forma de financiación a nivel de fondo que se apoya en el valor neto de los activos ya invertidos. Su colateral no es el compromiso futuro del inversor, sino el valor acumulado en las participadas.
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