COLABORACIÓN de Ramiro Iglesias, CEO de Crescenta.
Históricamente, la inversión en empresas no cotizadas o en private equity ha ofrecido rendimientos muy atractivos que superaban con creces a la media de los mercados públicos, pero se trataba de un territorio reservado a los patrimonios más altos e inversores institucionales. La inversión tradicional en bolsa, por su parte, generaba unos retornos habitualmente mucho más bajos, pero sin embargo era la opción a la que hasta ahora tenían acceso los pequeños ahorradores e inversores minoristas.
La industria financiera se encuentra inmersa en un estado de constante transformación impulsada por los avances tecnológicos y los cambios regulatorios, que traen como consecuencia la evolución de la demanda de los clientes y la irrupción en el sector de nuevos actores que están cambiando los modelos de negocio tradicionales. Sin duda, una de las megatendencias más relevantes dentro del ámbito de la inversión es la democratización de los mercados privados, un hito que cierra la brecha entre los mercados tradicionales y los privados y abre un mundo de posibilidades para inversores de todos los niveles.
Según un informe reciente de la consultora estratégica Bain & Company, los inversores particulares representan el 50% de la riqueza mundial, pero su participación en los mercados privados es alarmantemente baja, de solo un 16%.
PIRÁMIDE INVERTIDA
En línea con estos datos, si tratamos de visualizar los mercados como una pirámide, la inversión tradicional en mercados cotizados sería una pirámide de forma también tradicional: una cima con bajos retornos y una gran base de inversores minoristas. En cambio, los mercados privados podrían representarse como una pirámide invertida: una base estrecha de inversores con enormes oportunidades de rendimiento. El camino para conseguir mercados más equilibrados en los que la ponderación de los retornos y la base de inversores se equiparen hasta convertir esa pirámide en un cilindro pasa obligatoriamente por la simplificación y mejora de los procesos de inversión gracias a la tecnología y a una apuesta firme por la educación financiera.

Afortunadamente, ya se están dando los pasos para que las oportunidades que ofrecen los mercados privados sean accesibles para todos los inversores. En el plano legal, aunque España no ha sido pionera en preparar el marco regulatorio para la inversión minorista en capital privado, tras la aprobación de la ley Crea y Crece a finales de 2022, nuestro país es hoy en día el que cuenta con una de las barreras de entrada más bajas en este tipo de activos: 10.000 euros de inversión mínima, el límite inferior de la horquilla que en algunos casos llega hasta los 50.000 o 75.000 euros, como en los tickets establecidos por Moonfare para los inversores alemanes y estadounidenses, respectivamente.
Esta tendencia hacia la democratización de los mercados financieros no solo fomenta una mayor inclusión de los perfiles minoristas, sino que también está remodelando las expectativas y estrategias de inversión a nivel global, impulsando un cambio hacia carteras más diversificadas y un tipo de inversión que impacta directamente en la economía real.
FACILITADORES DE INVERSIÓN
En este contexto, el papel de los facilitadores de inversión es fundamental en la inclusión financiera y la redefinición del acceso a la inversión al proporcionar soluciones digitales innovadoras que permiten la inversión en mercados privados 100% online, en producto de altísima calidad y a todo tipo de inversores. Acompañado de un fuerte compromiso con la formación de los minoristas invirtiendo en recursos educativos de calidad sobre los beneficios y riesgos de la inversión en private equity.
Así se completa la fórmula del éxito para remodelar las pirámides que comentábamos: educación, tecnología y acceso a productos de altísima calidad seleccionado por expertos.
Estamos presenciando una transformación fundamental en el mundo de la inversión: el acceso a los mercados privados ya no es exclusivo para los altos patrimonios, sino una oportunidad abierta para todos los inversores dispuestos a aprovecharla. Aún hay mucho por hacer en este ámbito, pero estamos comprometidos a liderar este cambio hacia un ecosistema financiero más inclusivo y transparente.












