TRIBUNA de Tania Salvat, responsable del Negocio Institucional en España, Portugal y Andorra, BlackRock. Comentario patrocinado por BlackRock.
Los mercados privados están entrando en una nueva etapa marcada por una mayor transparencia, accesibilidad y relevancia dentro de las carteras. La integración de soluciones evergreen, nuevas soluciones como los fondos ELTIF y mayor disponibilidad de datos y opciones de liquidez, está reduciendo muchas de las barreras que históricamente caracterizaban este universo. Paralelamente, el número de compañías que permanecen privadas más tiempo crece, lo que desplaza cada vez más la creación de valor hacia el ámbito privado. Buena muestra de ello es que, en EEUU, el número de compañías cotizadas ha caído de 8.000 a mediados de los años 90, a menos de 4.500 en la actualidad.
Estos cambios coinciden con una necesidad creciente de los inversores de diversificar sus carteras para mejorar resiliencia, generar ingresos estables y capturar oportunidades que ya no se encuentran exclusivamente en los mercados cotizados. En 2025 y 2026, las barreras entre mercados públicos y privados se están diluyendo, donde herramientas como los secundarios, los vehículos evergreen y el análisis holístico permiten gestionar ambos mundos bajo un marco único.
BlackRock ha expandido y profundizado su plataforma para responder a esta evolución. La incorporación de GIP, HPS y Preqin ha impulsado capacidades en infraestructuras, crédito privado y datos, ampliando la escala y capacidad de la oferta. Todo ello permite anticipar las dinámicas que ya están transformando cómo se construyen las infraestructuras globales, cómo se financian las empresas y cómo se estructuran las carteras modernas.
2026 se perfila, así, como un año clave para entender cómo los mercados privados pasan de ser una asignación complementaria, a convertirse en un componente fundamental del diseño de cartera, con un papel creciente en economía real, innovación y estabilidad del inversor a largo plazo.
Ayudando a construir
La construcción de infraestructuras está entrando en un ciclo generacional impulsado por tres megatendencias: la expansión de la inteligencia artificial y la computación en la nube, la urgencia de la transición energética y las presiones demográficas y urbanas. La demanda de centros de datos, por ejemplo, crecerá a doble dígito anual hasta 2030 y exigirá fuertes inversiones en capacidad eléctrica, terrenos y redes, mientras que lograr los objetivos climáticos globales requiere trillones de dólares en nuevas infraestructuras de energía limpia y redes de transporte. A ello se suma el crecimiento urbano en mercados desarrollados y emergentes, que exige renovar o construir activos esenciales.
Este contexto coincide con una mayor limitación de financiación publica por parte de los gobiernos, lo que convierte al capital privado en una fuente imprescindible para cubrir un déficit de inversión global que podría superar los 15 billones de dólares en menos de dos décadas. Para los inversores, el atractivo reside en contratos de larga duración, barreras de entrada elevadas y una demanda estructural sostenida, variables que posicionan a las infraestructuras como un pilar estable dentro del conjunto de mercados privados.
Ayudando a financiar
La forma en que las empresas se financian también está cambiando de manera profunda. Tras un 2025 marcado por episodios de volatilidad en los mercados públicos, más prestatarios han recurrido al crédito privado como vía preferente para obtener financiación estable, flexible y con mayor certidumbre de ejecución. Este entorno ha impulsado segmentos como el asset-based finance, que abarca desde equipos médicos y flotas logísticas hasta activos digitales o propiedad intelectual, y cuyo crecimiento refleja la búsqueda de estructuras adaptadas a flujos de caja contractuales y con baja correlación.
Paralelamente, el crédito privado de alta calidad vive una expansión significativa debido a la entrada de nuevos participantes y a un volumen creciente de operaciones de originación directa, que suelen ofrecer condiciones más robustas que el crédito público. Todo esto está ampliando el conjunto de oportunidades para los inversores y reforzando el papel del crédito privado como componente esencial en la financiación empresarial y en la generación de ingresos estables dentro de las carteras.
Alternativas a la cartera clásica
La evolución de los mercados privados está redefiniendo también la construcción de carteras. Las estrategias en mercados secundarios se han convertido en una herramienta habitual para LPs y GPs, proporcionando liquidez sin depender de ventanas de mercado para salidas tradicionales y permitiendo ajustar exposiciones de forma más dinámica. Del mismo modo, las oportunidades en growth equity ofrecen acceso a compañías que, permaneciendo privadas durante más tiempo, lideran tendencias estructurales en ámbitos como la IA, la salud digital, la energía o la ciberseguridad.
Las coinversiones se han consolidado como un complemento cada vez más buscado por los inversores, al permitir un mayor control, reducción de costes y una exposición directa a temáticas de largo plazo. Estas tendencias, unidas a la creciente accesibilidad regulatoria y a la integración de datos y tecnología, están acelerando el paso desde la clásica cartera 60/40 hacia configuraciones más completas, como el 50/30/20, donde con ese 20% los mercados privados ocupan un lugar cada vez más central en la generación de valor a largo plazo.
Conclusión
En 2026, los mercados privados se consolidarán como un pilar esencial en la construcción de carteras, ofreciendo acceso a oportunidades atractivas inaccesibles en los mercados cotizados. Este nuevo continuo entre lo público y lo privado refuerza la resiliencia y la capacidad de generar valor a largo plazo, en un entorno cada vez más dinámico.











