Retos de futuro de las plataformas de inversión: desde los productos hasta el modelo operativo

Retos de futuro de las plataformas de inversión, Retos de futuro de las plataformas de inversión: desde los productos hasta el modelo operativo
Andre Themudo (BlackRock), Joaquín (Kintxo) Cortés Elorza (Trade Republic), Adrián Luna (Scalable Capital) y Ramiro Martínez-Pardo (HeyTrade). FundsPeople.

Responsables de varias plataformas de inversión debaten, en un desayuno organizado por FundsPeople y patrocinado por iShares by BlackRock, acerca de los retos de futuro a los que se enfrenta un sector en la vanguardia tecnológica, que persigue dar acceso a todo tipo de productos financieros a medio y largo plazo.  

“Nuestro ADN es el desarrollo tecnológico e intentamos alejarnos de esa imagen que proyecta el sector financiero, sobre todo entre los más jóvenes, que es tradicional y rígida”, subraya Adrián Amorín Luna, responsable en España de Scalable Capital.

“Es lo que demandan nuestros clientes, que seamos rápidos, que podamos ver tendencias y ponerlas a su disposición de forma sencilla, que seamos transparentes en nuestros precios y productos y que demostremos que hay otras formas de invertir y que no es complicado”, asegura Amorín, quien añade que su plataforma trabaja intensamente en incorporar al diseño de productos el feedback de sus clientes.

Acceso a todo tipo de productos

El foco de los últimos años de Trade Republic ha sido democratizar la inversión y el acceso a los mercados de capital con costes lo más eficientes posibles, según explica Kintxo Cortés, su Country Manager en España.

“Nuestra obsesión es dar acceso a todo tipo de productos financieros a medio y largo plazo, también a aquellos que todavía no llegan a todos los clientes y por lo que existe un fuerte apetito inversor como, por ejemplo, exposiciones fraccionadas al real estate u otros que en el mundo de la banca privada son comunes. La clave es que sean interesantes para el cliente, ya tengan un gran patrimonio o poca capacidad de ahorro”, afirma Cortés.

Repensar y simplificar productos

Ramiro Martínez-Pardo, CEO de HeyTrade, coincide en que hay muchos productos que querrían ofrecer a sus clientes pero que, al menos por el momento, está limitados a los clientes de banca privada. Así, que uno de los retos del sector es repensarlos y simplificarlos para hacerlos llegar a otro tipo de usuarios que no tienen tanto patrimonio y acceso a estas entidades.

“Uno de los grandes griales que se busca es, por ejemplo, un ETF que no solo invierta en mercados públicos, sino que pueda tener dentro de su cartera compañías no cotizadas y otro tipo de activos que le conviertan en un fondo de la economía mundial, un proxy real”, señala Martínez-Pardo, que considera que todavía hay mucho camino por recorrer en materia de innovación.

Un mercado líquido y eficiente

Otro de los desafíos a los que se refiere el CEO de HeyTrade para contar con un mercado líquido y eficiente está relacionado con el modelo operativo en Europa, donde hay un cierto fraccionamiento de la liquidez en las diferentes plazas.

“Un ETF puede cotizar al mismo tiempo en Milán, Irlanda y Ámsterdam y la liquidez puede estar fraccionada. Así que supone un reto tecnológico disponer de la información en tiempo real y de forma actualizada, aunque ya se está trabajando en ello”, apunta.

Del inversor institucional al cliente de banca privada

André Themudo, responsable del negocio de distribución y de gestoras de fondos para BlackRock en Iberia, recuerda que este proceso de democratización de la inversión que desarrollan las plataformas para acercar los ETF al cliente minorista ya lo desarrollaron años atrás gestoras como BlackRock con otros perfiles de inversores, al pasar del mundo institucional a la banca privada.

“Los ETF estaban hace 30 años en manos de fondos de pensiones y aseguradoras. Y lo mismo ha ocurrido con los fondos alternativos ilíquidos, de private equity, real estate o de infraestructuras, que ya están a disposición de clientes de banca privada”, indica Themudo, para quien la misión de su gestora también es posibilitar que esta democratización ocurra y que llegue a todo tipo de clientes, también retail.

“Quien quiera entrar en el S&P 500 con un ETF de iShares puede comprar nuestro CSPX, que es el más común en Europa. El precio que paga un cliente que quiere invertir un euro o 10.000 millones es el mismo. Los beneficios de escala que podemos ofrecer al cliente son igualables al mismo coste. Es el producto más democrático del mundo en este sentido”, añade.

La banca tradicional quiere entrar en el juego

El auge de estas plataformas ha llevado a entidades financieras tradicionales a apostar por esta figura y a lanzar sus propios brokers digitales. Pero Adrián Amorín Luna (Scalable Capital) duda de que los grandes bancos se puedan adaptar a las necesidades que reclaman los nuevos clientes porque les costará abandonar sus antiguas estructuras y su rigidez.

“Nosotros tenemos contacto con nuestros clientes a diario. Somos más flexibles, rápidos, transparentes y contamos con una mayor capacidad de adaptación. Está por ver si la apuesta de la banca tradicional funciona”, señala el responsable en España de Scalable Capital.

El precio marca la diferencia

Para Ramiro Martínez-Pardo (HeyTrade) la principal diferencia entre los neobrokers y la banca tradicional es el precio. “En EE.UU., la plataforma Robinhood forzó a que los brokers más tradicionales se iniciaran en el modelo de comisión gratuita de ejecución, pero en España, las comisiones que cobran este tipo de entidades siguen siendo altas frente a lo que se puede conseguir con una tecnología más eficiente y otro tipo de estructura”, explica.

En cualquier caso y aunque inicialmente el cliente llegue a una plataforma atraído por el precio, decide quedarse por otras razones, “así que hay que ser capaces de proporcionar confianza y hacer de la experiencia y la tecnología factores diferenciales”.

A más largo plazo, Martínez-Pardo apuesta por modelos colaborativos. “Las barreras entre las entidades tradicionales y las fintech se irán diluyendo. Los bancos siempre tendrán un rol en el sector financiero y la economía, pero habrá modelos más colaborativos para aprovechar la conjugación de lo que nosotros hacemos muy bien con su pedigrí, con estructuras más abiertas”, añade.

Tres puntos débiles

Kintxo Cortés (Trade Republic) detecta tres puntos débiles en la banca tradicional. En primer lugar, la confianza, porque duda de sean capaces de atraer al nuevo perfil de inversor más joven. En segundo lugar, su capacidad de ejecución y experiencia en la creación de los productos que demanda esta nueva generación de ahorradores.

Y, en tercer lugar, la canibalización de productos. “Si las entidades tradicionales se fuerzan a hacer productos especiales para competir con nosotros, pueden poner en cuestión el statu quo de su oferta actual. No es que estén maniatados y no puedan aplicar una estrategia dual, pero es un punto de fricción que les sitúa en una situación más compleja”, expone Cortés.

El futuro de la banca

Por otro lado, André Themudo, director de BlackRock, reivindica el papel que juega la banca tradicional y recuerda que se creó con un propósito en su tiempo y que llegó a contar con decenas de miles de oficinas antes de la digitalización del negocio. “La sucursal era el móvil de ahora y cada entidad tenía una gran red”.

“Por tipología de productos, estas entidades juegan con el activo y el pasivo. Es decir, ofrecen créditos, hipotecas, cosas que los neobrokers no pueden dar. Además, abarcan todo tipo de clientes, mientras que las plataformas están enfocadas en las generaciones más jóvenes que están entrando ahora en el mercado”, señala Themudo, para quien, no obstante, dentro de pocas décadas, la banca tradicional se podrá parecer mucho más a las fintech.