¿Y si la inflación se despierta?

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Emily Campbell on Unsplash

Uno de los temas candentes entre los inversores en los últimos días es la inflación. Podría experimentar un repunte repentino después de haber estado latente durante mucho tiempo. Este aumento de los precios estaría provocado por el crecimiento del consumo. Una vez que la pandemia se haya desescalado, combinado con la enorme cantidad de estímulos inyectados en la economía por los gobiernos para hacer frente a la crisis.

Es un temor que se concreta cada vez más a la espera de que salga a la luz el plan de ayuda máxima de 1.900 mil millones de dólares prometido por Joe Biden. Para algunos analistas, los indicios de un posible retorno de la inflación provienen de la reciente subida de los rendimientos de la deuda pública estadounidense. Pero rápidamente, el presidente de la Fed, Jerome Powell, ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, reiteró que el aumento de los precios no es una amenaza. Según Powell, las subidas del Tesoro, el más alto en un año, refleja la confianza en la economía y no las expectativas de aumento de la inflación. El número uno de la Fed también especificó que aún queda mucho camino por recorrer para la recuperación, sugiriendo que no hay intención de cambiar su política expansiva.

Demanda reprimida

Sean Markowicz, estratega de Investigación y Análisis de Schroders, hace hincapié en las restricciones a los viajes y el amplio gasto público. Es lo que ha hecho que los consumidores ahorren más de lo previsto. Y una demanda reprimida que podría dar lugar a un auge del gasto. “Los mercados se están dando cuenta poco a poco de esta posibilidad. Las expectativas de inflación, medidas por la diferencia de rendimiento entre los bonos del Tesoro de EE.UU. nominales y los protegidos contra la inflación, han repuntado bruscamente desde los mínimos alcanzados durante la pandemia. Se encuentran ahora en niveles superiores a la media del 2% de la última década”, señala.

Gero Jung, economista jefe de Mirabaud Asset Management, disipa los temores de que un retorno de la inflación pueda afectar a la política acomodaticia de la Reserva Federal. “Una de las principales conclusiones de los datos económicos de esta semana es que las presiones sobre los precios han aumentado. Como se refleja en los últimos PMI. Esto sugiere que los próximos datos probablemente muestren un aumento de la inflación, mientras que la Fed mantendrá una política acomodaticia, lo que también se confirma en las últimas actas del FOMC”, afirma.

No obstante, Mark Lindbloom, gestor de Western Asset (afiliada de Franklin Templeton), pide distinguir entre la inflación cíclica y la secular. “A corto plazo, existe un consenso entre nuestros analistas de una mayor inflación. La pandemia ha tenido un efecto deflacionista, pero en los próximos trimestres los precios podrían volver a subir impulsados por una mayor demanda, especialmente en el sector de los servicios. Pero a largo plazo mantenemos una visión más prudente. Es difícil suponer que el estímulo fiscal conduzca necesariamente a niveles más altos de inflación. Desde un punto de vista secular, otras tendencias, como el envejecimiento de la población y los beneficios de la tecnología, entran en juego para determinar los precios», explica.

Impacto de la inflación en las carteras de inversión

Según Ben Popatlal, estratega de multiactivos de Schroders, un buen punto de partida para la claridad es distinguir entre reflación y estanflación. Un entorno de reflación sería bueno para los activos de riesgo y malo para los bonos. En cambio un escenario de estanflación (crecimiento moderado pero inflación elevada) sería mucho menos positivo para los activos de riesgo e igualmente negativo para los bonos. “De momento, no tememos especialmente una inflación galopante.

Así, nuestra cartera para un retorno de la inflación se basaría por ahora en un escenario reflacionario. Es decir, un entorno de inflación moderada con crecimiento. La cartera tendría una sobreponderación en renta variable. Y, en particular, en valor frente a crecimiento y en pequeñas empresas estadounidenses frente a grandes empresas. Por otro lado, una infraponderación en bonos. Favoreceríamos los bonos ligados a la inflación frente a los bonos nominales, y una posición larga en materias primas”, afirma el experto.