Qué leer de la última reunión del BCE: primeras reacciones de las gestoras internacionales

El Banco Central Europeo camina sobre una delgada línea. Seguir brindando su apoyo sin gastar de golpe todas sus balas. Es la conclusión final de la primera cita del año con la entidad monetaria. Una reunión que se saldó sin novedades reales, pero que sí deja entrever la complejidad de los próximos meses. ¿Cómo evitar espantar a los mercados sin caer en la complacencia ante los posibles riesgos? Para las gestoras internacionales, ese es el gran reto del BCE.  

En palabras de Paul Diggle, economista senior de Aberdeen Standard Investments, quiere mantener unas condiciones de financiación favorables al mismo tiempo que plantea el tema de no utilizar toda su potencia de fuego del QE. “Los inversores tienen que decidir cuál de los dos es el motor dominante de los rendimientos de los bonos europeos: si es lo primero, los rendimientos de los bonos y los diferenciales están muy bien anclados; si es lo segundo, el BCE corre el riesgo de desencadenar un mini taper tantrum y vender los tipos europeos», interpreta.

Ulrike Kastens, economista para Europa en DWS, lo tiene más claro: “No ha dejado lugar a dudas: pretenden seguir siendo expansivo”. El cambio más importante del comunicado en su opinión: los riesgos para la economía siguen siendo a la baja, pero menos pronunciados. Así, a falta de cambios previsibles en la política monetaria, los próximos meses se centrarán en debatir los matices de las palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE. “A falta de un apocalipsis zombi, no esperamos ninguna decisión importante de política monetaria por parte del BCE durante el primer semestre del año”, resume Konstantin Veit, gestor senior de PIMCO.

En opinión de Kastens, es probable que continúe el debate sobre la definición de favorable, especialmente si la situación económica sigue mejorando en el próximo mes y la inflación aumenta de forma moderada. Porque a día de hoy la postura del BCE es que las condiciones financieras son favorables. En opinión de Peter Allen Goves, analista de mercados de renta fija en MFS IM, esto ayuda a mantener los tipos subyacentes en un rango. “Lagarde afirmó que los rendimientos del gobierno juegan un papel importante en la evaluación del BCE, pero el enfoque es holístico y multifacético teniendo en cuenta otra información de préstamos crediticios, condiciones crediticias y rendimientos corporativos”, destaca.

Y es que aunque las perspectivas a corto plazo se han deteriorado, los mercados miran claramente más allá de la recesión en curso para centrarse en el repunte que habrá más adelante en el año, gracias al estímulo de las vacunas y el consiguiente levantamiento de las restricciones. Pero Anna Stupnytska, economista global en Fidelity International, recuerda que el camino no está completamente despejado. “La llegada de ese momento es cada vez más incierto: las nuevas variantes del virus, más transmisibles, y el distinto grado de éxito de los programas de vacunación en cada país apuntan a posibles retrasos en la apertura de las economías no solo europeas, sino mundiales”.

La cuestión de la inflación

Otro de los puntos donde queda patente esa complejidad es en la inflación. Lagarde recalcó en la reunión que están monitorizando cuidadosamente el tipo de cambio para detectar implicaciones en las perspectivas de inflación a mediano plazo. Lo que a Marilyn Watson, responsable de estrategia de renta fija fundamental global para BlackRock, le parece notable es que enfatizó la necesidad de mantener condiciones financieras favorables ante el impacto negativo de la pandemia en la trayectoria de la inflación. “Presentó el uso del sobre del programa de compras de emergencia pandémica (PEPP) como un acto de equilibrio que podría ajustarse según sea necesario dependiendo de las condiciones financieras en la eurozona”, resalta la experta. “Algunos comentaristas del mercado habían estado buscando cualquier señal de que el BCE se está moviendo hacia un enfoque de control de la curva de rendimiento similar al utilizado por el Banco de Japón, pero estos fueron minimizados”.

Para Jai Malhi, estratega global de mercados de J.P. Morgan AM, no hay duda de que Lagarde enfrenta una tarea abrumadora para devolver la inflación a la meta desde su actual calma. La reciente fortaleza del euro podría dificultar aún más esa tarea. “El fortalecimiento del euro en el transcurso del año podría resultar ser el catalizador para nuevas acciones del BCE e incluso puede dar lugar a la discusión de tipos de interés negativos más profundos”, plantea el experto.

Dicho lo anterior, dada la débil dinámica de la inflación subyacente, Gurpreet Gill, estratega macro de renta fija de Goldman Sachs AM, cree que el BCE estará en modo piloto automático. Incluso cuando empiecen a observarse mejoras de crecimiento impulsadas por el avance del proceso de vacunación. “Hay margen para algún movimiento en la política del BCE en 2021: una modificación de su objetivo de inflación tras la revisión de su estrategia, por ejemplo, o bien la posibilidad de una mayor importancia de las consideraciones climáticas en el diseño de acciones de su política de QE”. En cualquier caso, para Gill las implicaciones para los mercados de renta fija europeos son una continuación de tipos bajos y curvas de rendimiento planas.