Selectores de fondos: ¿cómo ha cambiado su trabajo en los últimos años?

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La labor de selección de fondos ha cambiado en estos últimos años y ha adquirido una importancia cada vez mayor tanto en las entidades bancarias tradicionales como en las independientes. Un tema sobre el que han reflexionado en la Morningstar Investment Conference (MICES) con un panel específico de selectoras de fondos.

Aumento del número de fondos, mayor especialización y evolución de la tecnología han sido los principales cambios que, groso modo, han citado las expertas. Para Marta Díaz-Bajo, socia directora de Análisis de Fondos en Atl Capital, “el número de fondos se ha incrementado muchísimo y la coyuntura económica ha cambiado, lo que hace que surjan nuevos retos”. Al final, la evolución de la tecnología ha ayudado mucho. Pero desde el punto de vista cualitativo, el incremento de fondos también les ha obligado a ser mucho más exhaustivos porque “además de seleccionar tenemos que dar un servicio porque nuestros clientes son más sofisticados y eso nos ha hecho evolucionar”, ha apuntado Patricia Gutiérrez, responsable de Selección de Fondos y ETF de Renta Fija y Mixtos en BBVA Quality Funds. Un punto sobre el que también ha reflexionado Iratxe Oria, directora de Inversiones en Gestifonsa: “Cada vez hay una gestión más especializada en la selección de fondos. Conocemos fondos más nicho y esto ha generado que el selector se haya tenido que especializar en ciertas tendencias cuando antes era un trabajo más amplio”, ha reconocido.

Lo cierto es que en los últimos meses, a raíz de la crisis por la pandemia del coronavirus, han perdido cierto contacto con los clientes y gestores pero han recibido mucha información y no han cambiado las estructuras de trabajo que ya estaban implantadas, justifican.

Para Díaz-Bajo, uno de los productos más difíciles de analizar han sido los fondos mixtos muy flexibles porque “el valor que podía añadir el gestor provenía de muchas fuentes (podía cambiar los porcentajes de inversión, el área, etc). Hemos ido abandonando ese tipo de fondos para ir a otros más específicos”, ha asegurado. En cambio, Gutiérrez ha sugerido que la dificultad va de la mano de la información que tengas en cada caso. “Puedes tener estrategias que a priori son muy simples pero si no tienes información no te cuadran las cosas”, ha advertido. Para Oria, las estrategias más difícil de comprobar son los fondos que “dependen de criterios cuantitativos, tipo algoritmos, porque nos gusta profundizar en la historia del fondo y qué hay detrás del proceso de inversión. Cuando se aplican este tipo de criterios numéricos nos falta esto y, además, es más difícil medir el riesgo del fondo”, ha advetido.

Otra de las grandes tendencias en los últimos años ha sido la aparición de los fondos de gestión pasiva. Su irrupción se ve de forma “muy positiva” en Atl Capital porque les ayuda a seguir mercados donde es difícil que los gestores puedan aportar valor. “Pero esto tampoco nos quita trabajo porque hay tantos ETF que al final tenemos que analizarlos todos para ver cuál es el mejor”, ha admitido Díaz-Bajo. En BBVA Quality Funds utilizan tanto la gestión activa como la pasiva, depende del entorno y del cliente. Gutiérrez ha citado ciertos nichos en renta fija, donde esta especializada, donde los ETF pueden funcionar mejor: ofrecen mucha especialización por país, por tramos de rating, etc. En esta complementariedad coincide Oria: “El uso del ETF depende mucho del mercado, pero nosotros lo solemos usar de forma cortoplacista. Años como 2020 han demostrado la necesidad de una gestión activa”, ha afirmado.

Requisitos para incluir o no un fondo

Existen una serie de criterios que son indispensables para que un selector de fondos decida incluirlo en cartera. Para Díaz-Bajo, un fondo excelente es aquel donde “el equipo gestor ha contado cómo se gestiona y, posteriormente, el fondo responde perfectamente a lo que te han contado el equipo gestor y su filosofía de inversión”, ha explicado. En esta línea también se ha mostrado Gutiérrez, que mira consistencia y rentabilidad. También todas las áreas que le dan soporte, como el área de due dilligence. Por su parte, Oria define el fondo perfecto “como la mayor rentabilidad por unidad de riesgo”.

En el caso contrario, también hay razones para desprenderse de un fondo. Para Díaz-Bajo, ésta sería “si el fondo no se ha comportado como se preveía o el equipo gestor ha hecho cosas inesperadas”. Parecidas son las razones que arguye Gutiérrez, que ha citado tanto “pérdida de consistencia como de confianza con el fondo”.

Para Oria, uno de los mayores riesgos es cuando la cartera no corresponde a lo previsto en la política de inversión porque se va adquiriendo más riesgo para salvar rentabilidades. “Preferimos un fondo que se comporte mal pero mantenga su política de inversión en los malos momentos pero no un fondo que cambie su filosofía en los malos momentos. Si pierdes el control de dónde tienes el riesgo no sabes cómo se va a comportar luego la cartera”, ha advertido.

También se ha reflexionado sobre los cambios en el equipo gestor. Con esto “solemos ser muy tajantes, cuando cambia el equipo gestor sacamos el fondo de la cartera hasta ver cómo responde el nuevo equipo gestor. Es una de las principales causas para sacar un fondo de la cartera”, ha dicho Oria. También en BBVA que, aunque hay que analizar caso por caso, la mayoría de las veces es causa para salir de su lista. “Necesitas un tiempo de adaptación para saber que el equipo gestor va a encajar con la filosofía de inversión de la casa”, ha puntualizado Gutiérrez.