Francesco Sandrini (Amundi): “Hoy el rompecabezas se encuentra en la relación entre la inflación y los bancos centrales”

Francesco Sandrini (Amundi)
Foto cedida por Amundi

La percepción de los inversores de la tecnología como puerto seguro para el crecimiento, la eterna dicotomía entre growth y value y, sobre todo, los sueños secretos de los bancos centrales son algunos de los puntos que toca Francesco Sandrini, director de Soluciones Multi-Asset Balanced, Income y Real Return en Amundi y miembro del equipo de gestión del Amundi Funds Global Multi-Asset Conservative en una entrevista con FundsPeople en la que, además, hace un repaso de la situación que atraviesan los mercados.

Lo primero que remarca es que, “hoy en día, en un contexto en el que la oferta monetaria marca la diferencia, es necesario tener una idea lo más clara posible sobre el futuro de la política monetaria para encontrar una estrategia de inversión», afirma el experto.

¿Qué quita el sueño a los gestores de carteras? ¿Cuál es la pregunta que se repite constantemente entre economistas, estrategas y equipos de gestión? Según Sandrini, el tema principal, el rompecabezas, se encuentra en la relación entre la inflación y los bancos centrales.

«Los confinamientos recientes nos han llevado a revisar las previsiones del PIB real y nominal para este año. Estamos viviendo un problema contingente que debe ser vigilado de forma constante vinculado al COVID-19 y a la distribución de la vacuna. Pero actualmente, para los mercados financieros, que son mecanismos de anticipación, es mucho más relevante lo que harán los bancos centrales para responder a las futuras perspectivas de crecimiento».

Un año de dos caras

Si bien, en general, el año pasado ha mostrado una extraordinaria resiliencia del entorno financiero y del sector de la gestión de activos en concreto, según el experto es posible identificar dos fases que han caracterizado la gestión en relación a la evolución de las clases de activos.

«El 2020 fue un año de dos caras», explica. La conciencia alcanzada en el mes de marzo sobre el carácter global y no local de la propagación del virus, eliminó la visibilidad de los inversores fundamentales sobre los beneficios futuros, generando una fuerte preocupación ante la imposibilidad de establecer un horizonte temporal claro respecto al final de la situación de bloqueo de la economía, tan singular como dramática. «Las acciones value, el sector de la energía y los valores vinculados con la economía real, como restauración, turismo y en general los servicios, se desplomaron considerablemente. La tecnología fue percibida como un activo refugio, evitando un colapso aún mayor de los mercados, pero al mismo tiempo ampliando una horquilla ya muy extensa».

Aquí es donde entra el deus ex machina de los mercados del tercer milenio. «Los bancos centrales entraron con fuerza, ampliando sus balances. En ese momento pudimos aplicar las estrategias que mejor funcionaron en la primera parte del año pasado. Implementamos una entrada masiva en el segmento de grado de inversión, participando en nuevas emisiones de la mano de la campaña de los bancos centrales destinada a asegurar los mercados». El desplome de los tipos de interés y los diferenciales de la deuda pública periférica también influyeron en el repunte, mientras que en el segundo semestre se produjo una «realineación de planetas» también para la renta variable, propiciada por las noticias extremadamente positivas procedentes de la investigación de las vacunas.

«Lo que realmente nos funcionó en la segunda mitad de 2020 fue la selección de valores. Gracias a las vacunas, asistimos a una rotación parcial desde los sectores de calidad/growth, en los que los inversores estaban muy invertidos, con un rebote básicamente ligado a los industriales y posteriormente a todos los sectores más cíclicos y value, incluyendo energía y materiales».

“I have a dream”

«El rebote de todo lo cíclico, value, reflecionista, es una gran pregunta muy difícil de responder. No es sencillo determinar su transitoriedad o resiliencia en los próximos meses». Un rompecabezas especialmente complejo y objeto de estudio constante. «En general, en el caso de la renta variable, si tomamos las métricas tradicionales, como la ratio precio-beneficio, sólo podemos concluir que los mercados están caros. Sin embargo, una vez que tenemos en cuenta, gracias a los modelos propios, el impacto que las políticas monetarias expansivas tienen sobre estas métricas, las cosas cambian». Sandrini concluye que la variable clave a vigilar es la resiliencia de los estímulos monetarios y, por tanto, la estabilidad de los tipos reales en torno a su nivel actual.

«Un escenario bastante probable en el que la Fed no se precipitará, sino que se mantendrá en modo acomodaticio durante mucho tiempo, nos permite esperar un mayor repunte de los activos de riesgo. Nos encontramos en un contexto en el que será difícil ver aceleraciones de las métricas de inflación tradicionales vinculadas, por ejemplo, a los salarios o al mercado inmobiliario, al menos a corto plazo. Al mismo tiempo, la conciencia de que los estímulos fiscales y monetarios no pueden ser infinitos y la desaparición de algunos de los vientos en contra de la globalización que habían sido factores fuertemente deflacionarios durante la última década, sugieren que la trayectoria subyacente es de reflación estructural progresiva”, afirma Franceso Sandrini.

El reto consiste en modelar de forma coherente los objetivos de las instituciones de política monetaria. «Todos los bancos centrales tienen el sueño secreto de tolerar un nivel de inflación más alto que el actual, porque ello permitirá, al recuperar la credibilidad en sus objetivos de inflación, reducir el stock de deuda manteniendo una dinámica sobre los tipos reales tranquilizadora para los mercados financieros.» ¿Seguirá siendo sólo un sueño? Y, si es así, ¿con qué consecuencias?

Para concluir, Francesco Sandrini ha querido resaltar el comportamiento en este último año del Amundi Funds Global Multi Asset Conservative, recientemente premiado como mejor fondo multi-activo euro por Morningstar España. «Este fondo ha sido capaz de adaptar su proceso de inversión a estos retos con solvencia, gracias a su estructura de cuatro pilares basada en múltiples fuentes de alfa y beta y una sólida disciplina de construcción de cartera propia. El uso de un análisis activo basado en el stock picking, la rotación activa de sectores y una robusta disciplina de la estrategia macro, ha ayudado a controlar las diferentes condiciones de mercado que vimos durante 2020, siempre con la herramienta adecuada».