La gestión alternativa es una pata más dentro de las carteras de BBVA AM y su peso es variable, con fondos que llegan al 50% de fondos de gestión, pero la media gira en una horquilla entre el 5% y 10%. Y, a menos que el vehículo no contemple expresamente su inclusión, se incorpora por “diversificación y valor aportado”, señala su gestor senior del Equipo de Investment Solutions, Álvaro Canencia.
Dependiendo del objetivo, la entidad tiene en sus carteras directamente fondos de terceros o también productos a medida (mandatos), “adaptando las ofertas de terceros a las necesidades específicas del cliente”.
En función de las estrategias, los fondos alternativos tienen niveles de riesgo variables desde fondos multiestrategia con volatilidades bajas, en el entorno del 3%, y otros con mayor como estrategias CTA (Commodity Trading Advisor) del 10%, aunque “dado que en general son vehículos con menos volatilidad que la renta variable y descorrelacionadas con esta, nos ayudan a que las carteras sean más conservadoras y a reducir la volatilidad”. Teniendo en cuenta la enorme variabilidad de opciones dentro de la gestión alternativa, según el momento del mercado se invierten en unos u otros, comenta Canencia.
El gestor senior explica que, en ocasiones, se diseñan vehículos específicos para extraer las primas de riesgo. “Aquí, el equipo decide una función de utilidad, una volatilidad objetivo y un rango aceptable de correlación con activos tradicionales. Posteriormente, cada gestor decidirá cuanto quiere incluir de dicho vehículo en su cartera, aclara.
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