La tecnología transforma nuestras vidas: ¿dónde están las nuevas fronteras?

Francesca Mozzati_noticia
Firma: cedida (Sycomore AM).

TRIBUNA de Francesca Mozzati, Product specialist, Sycomore AM. Comentario patrocinado por Sycomore Asset Management.

Nos fascina la tecnología que usamos a diario, que habría sido considerada ciencia ficción hace tan solo unos años. Los avances tecnológicos van a tal velocidad que, a todos, desde los usuarios hasta los reguladores, nos resulta difícil seguirles el ritmo. En el centro de esta revolución están los algoritmos que explotan los datos casi ilimitados que nos rodean, gracias a la capacidad de procesamiento y la inteligencia artificial (IA), lo que plantea innumerables posibilidades para cualquier tipo de actividad o de interacción humana.

Lograr un futuro mejor es la motivación que impulsa a muchos innovadores de todo el mundo a usar la IA para encontrar nuevas formas de diagnosticar enfermedades o mejorar la eficiencia energética, por ejemplo. Gracias a la tecnología, hay muchas formas de conectar a la gente con lo que desean, ya sea algo que quieren comprar, una forma de hacerse oír o, simplemente, de comunicarse. Hay quien se refiere a esta innovación tecnológica positiva como tech for good, que podría traducirse como «la tecnología para el bien común».

En 2019(1), se invirtieron en todo el mundo 3,8 billones de dólares en tecnología, un sector transversal y diverso que supone una importante fuente de ingresos(2) para las empresas, tanto para las puramente tecnológicas como para aquellas que usan la tecnología de terceros para gestionar de forma eficiente sus negocios. Aunque la tecnología está detrás de algunos de los avances más espectaculares en sanidad, educación y comunicación, también tiene la capacidad de dañar a las personas y el medioambiente.

Por desgracia, no todo son buenas noticias. A menudo, las nuevas tecnologías, al igual que los medicamentos, tienen efectos secundarios, pero, a diferencia de lo que ocurre con los medicamentos, estos efectos secundarios no siempre se revelan y se descubren cuando ya es demasiado tarde, si es que llegan a descubrirse. La innovación tecnológica no tiene límites y medir el alcance de su impacto en el medioambiente y la sociedad representa todo un desafío.

En el contexto actual, marcado por la crisis de la COVID-19, los inversores han manifestado su interés por invertir en empresas que tengan un impacto positivo en sus vidas. Con el fin de promover el desarrollo sostenible del sector, Sycomore AM lanzó en septiembre de 2020 el Sycomore Sustainable Tech, un fondo de renta variable global centrado en la tecnología responsable. Para identificar e invertir en las empresas tecnológicas más responsables y sostenibles, el equipo de inversión analiza tres dimensiones (Tech for good, Good in tech y Improvement enablers) que proporcionan una evaluación transparente e integral de las externalidades positivas y negativas.

La primera dimensión, Tech for good, la tecnología para el bien común, se centra en el impacto medioambiental y social de los productos y servicios de una empresa. En este paso se evalúa en qué medida la tecnología se ha diseñado para dar respuesta a las necesidades sociales y medioambientales y cuáles pueden ser las consecuencias positivas. Este paso también permite identificar tecnologías cuyo propósito principal afecta de forma negativa a determinados grupos de interés, como cierto tipo de tecnología de vigilancia o las herramientas y analíticas digitales utilizadas en el contexto de la publicidad (Ad-tech). La evaluación comienza analizando todos los efectos, tanto positivos como negativos, que pueden tener los productos y servicios de una empresa en la sociedad, las personas y el medioambiente.

La segunda dimensión, Good in tech, el bien en el sector tecnológico, hace referencia a las prácticas responsables de las empresas. En este paso se evalúa en qué medida las prácticas de una empresa fomentan la responsabilidad corporativa y limitan las externalidades negativas de la tecnología para las personas y el medioambiente.

La tercera dimensión, Improvement enablers, facilitadores de mejoras, se fija específicamente en empresas con una intencionalidad clara y capacidad real para promover mejoras. En este paso se evalúan los principales factores que contribuyen a que una empresa pueda lograr o mantener un alto nivel de responsabilidad y de sostenibilidad en el ámbito de la tecnología.

¿Qué significa invertir de forma responsable en tecnología?

Saber qué supone invertir de forma responsable en tecnología

  • Evaluar el grado de responsabilidad de la empresa en el ámbito de la tecnología mediante un marco de referencia integral basado en un conjunto de parámetros y de directrices relevantes (como el Marco de Referencia de Tecnología Responsable mencionado).
  • Favorecer la inversión en empresas que usan la tecnología de forma responsable con el fin de reducir las externalidades negativas para las personas y el medioambiente. Por ejemplo, descartamos a las empresas que trabajan con armas o con el ejército, que realizan vigilancia masiva, que no respetan la privacidad y, en general, a las empresas que no respetan los derechos humanos.

Colaborar con las empresas en la gestión de sus impactos y externalidades

  • Entablar un diálogo constructivo con las empresas para ayudarlas a identificar motores de sostenibilidad en el ámbito tecnológico y adoptar mejores prácticas, animándolas a centrarse en las oportunidades que se abren ante ellas al hacerlo.
  • Usar el derecho de voto durante las juntas generales de accionistas para apoyar resoluciones que mejoren el comportamiento responsable de las empresas. Esto también implica votar en contra de directivos o consejeros que no estén a la altura a la hora de proteger a los grupos de interés de las externalidades negativas.

Crear un ecosistema de apoyo para la tecnología responsable

  • Colaborar con todo el ecosistema (reguladores, académicos, inversores, empresas, ONG, líderes de opinión, etc.) a través de iniciativas como RightsCon, Ranking Digital Rights o Investor Alliance on Human Rights.
  • Abogar por las iniciativas colaborativas necesarias para respaldar el crecimiento de las empresas más responsables mediante el fomento de horizontes de inversión más largos, la facilitación de ampliaciones de capital, la defensa de estándares y la difusión de mejores prácticas.

Sycomore Sustainable Tech forma parte de la gama de fondos temáticos ISR* de Sycomore AM, que incluye diez estrategias, entre ellas Sycomore Shared Growth, dedicada al capital social, Sycomore [email protected], que pone en valor el capital humano, Sycomore Eco Solutions, centrada en el capital natural, Sycomore Next Generation, orientada a los temas relacionados con las generaciones futuras y Sycomore Global Education, que pone el énfasis en empresas que mejoran el alcance, la calidad y la asequibilidad de la educación para estudiantes de todas las edades.

Fuente:

1 Gartner, 2019.

2 Bock, Iansiti and Lakhani (2017), “What the Companies on the Right Side of the Digital Business Divide Have in Common”, Harvard Business Review.


Las rentabilidades pasadas no son un indicador de rentabilidades futuras. El fondo no garantiza rentabilidad ni rendimientos y entraña riesgo de pérdida de capital. El comportamiento del fondo puede explicarse en parte por los indicadores ASG de las acciones de la cartera, pero estos no determinan por sí solos el comportamiento del fondo. Las opiniones y las estimaciones ofrecidas representan nuestro criterio y pueden cambiar sin previo aviso, al igual que las declaraciones relativas a las tendencias de los mercados financieros, que se basan en las condiciones actuales del mercado. Aunque consideramos que la información aportada es fiable, no es exhaustiva. Los datos y las previsiones se han calculado o elaborado con información pública que consideramos fiable. No obstante, no hemos verificado esta información de forma independiente. Tenga en cuenta que toda predicción tiene sus propias limitaciones, por lo que SYCOMORE Asset Management no garantiza que estas predicciones se cumplan. Las etiquetas facilitan la identificación de inversiones responsables y sostenibles por parte de los ahorradores. Su propósito es orientar a los inversores, pero no garantizan el capital invertido ni reflejan la calidad de la gestión de los fondos.