En los últimos años, la dificultad para encontrar rentabilidad en los activos tradicionales, en un contexto de bajos tipos de interés, ha impulsado la inversión en activos alternativos. Los inversores han tenido que adaptarse a las nuevas características de estos productos y las gestoras, ampliar su oferta disponible.

Pero no solo ellos han notado estos cambios. Las entidades depositarias que ofrecen estos servicios también han experimentado el incremento, no solo del patrimonio en vehículos alternativos, sino también del número de productos.

Cecabank ofrece servicios de depositaría para vehículos alternativos para IIC y Fondos de Pensiones. En concreto, según los datos de la CNMV, actualmente es depositario de un FIL, seis FCR, una SIL y cuatro SCR. Desde la entidad comentan que las obligaciones regulatorias del depositario para estas inversiones son similares a las de los vehículos tradicionales. Con algunas diferencias en las periodicidades, tanto de las comunicaciones como en los plazos de supervisión del cálculo del valor liquidativo.

No obstante, las mayores diferencias se encuentran en el tipo de activos gestionados. “Estos vehículos invierten la mayor parte de su cartera en activos ilíquidos que, en muchas ocasiones, no tienen la condición de custodiables. Por lo que exigen del depositario tareas adicionales de verificación de la titularidad y el registro de los mismos”, concretan. Las particularidades de los activos sobre los que invierten estos vehículos han supuesto, en su opinión, que los depositarios deban “adaptar sus procedimientos de vigilancia del valor liquidativo a estos activos para los que no existen precios de referencia en mercados organizados”.

También Caceis ofrece depositaría para vehículos alternativos, en concreto, Fondos de Capital Riesgo (FCR),  IIC de IIC Inversión Libre (IICIICIL), Fondos de Inversión Libre (FIL), Fondos de inversión a largo plazo europeos (FILPE), Sociedades de Capital Riesgo (SCR) y Sociedades de Inversión Libre (SIL). Con respecto al año pasado, han incrementado el patrimonio en estos productos torno a un 40%. Además, han duplicado el número de vehículos depositados entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020.

La principal diferencia entre ser depositario de fondos alternativos y tradicionales “viene dada por la tipología de activos en los que invierten los vehículos alternativos”, explica Alfonso de Pablos, responsable Depositaria de IIC y FP en Caceis. Al ser en su mayoría activos no custodiables, el depositario lleva a cabo esfuerzos adicionales en la verificación de la propiedad, registro y control de estos activos. “Adicionalmente, los procesos de vigilancia son diferentes. Tanto la taxonomía y periodicidad de los estados reservados de estos vehículos como la complejidad de la función de vigilancia de la gestión realizada. También el control de la valoración de activos y del valor liquidativo”, matiza.

Por su parte, BNP Paribas Securities Services proporciona este servicio para FCR, SCR, FIL, FOFIL, SII, etc. Desde la entidad, confirman que el patrimonio en los vehículos de capital riesgo “ha crecido sensiblemente en los últimos años”.

“Cuando hablamos de vehículos alternativos hablamos más bien de complejidad y de falta de estandarización. Mientras que  para los vehículos tradicionales podemos hablar más bien de volúmenes y, por lo tanto, de industrialización”, explican desde la entidad. Por lo tanto, ser depositario de vehículos alternativos significa para ellos “ser un proveedor especializado en activos no custodiables de cualquier naturaleza y localización geográfica». Esto requiere «ser capaz de realizar sus funciones de forma ágil y garantizando eficiencia a la gestora y protección a sus inversores”, arguyen.

Acompañar al cliente

Dentro del ámbito de los vehículos alternativos, BBVA presta servicios de depositaría a ECR. Se incluyen fondos como sociedades que invierten en energías renovables, infraestructuras y/o toma de participaciones en empresas. También cubre el espectro de entidades de inversión libre. En este caso, da cobertura a FIL, SIL y también de inversión indirecta, a través de fondos de fondos y estructuras Master-Feeder. En el pasado, también ha dado servicio de depositaría a fondos inmobiliarios y sociedades inmobiliarias.

Desde la propia entidad reconocen que el patrimonio en estos vehículos en los últimos años ha crecido “de manera exponencial”. A consecuencia del entorno de los tipos de interés, un contexto que ha provocado un “boom del capital riesgo”. Ante ello, la entidad ha evolucionado desde “la custodia de activos típica relacionada con la depositaria» a un modelo en el que han adaptado los servicios transaccionales «a las necesidades concretas de este tipo de clientes”, justifican.

“Hemos aprendido que la figura del depositario trasciende de manera radical a la de un mero custodio de los activos”, comentan desde BBVA. En su opinión, para estos clientes se hace necesaria una “labor de acompañamiento a lo largo de toda la vida del fondo”. Desde la constitución y levantamiento del proyecto, hasta la fase de desinversión. Además, “precisan de unos servicios bancarios y de Middle-Office muy robustos, y altamente especializados, que puedan dar un soporte eficiente a la actividad inversora”, añaden.

Adecuar los mecanismos

Desde Inversis prestan este servicio principalmente a los vehículos de capital riesgo. En la actualidad tienen depositados todo tipo de ECR, como son FCR, SCR, FCRE y SCR-PYME. Entre las principales peculiaridades, además, de las funciones y obligaciones propias de un depositario de IICs, les corresponde la aplicación de la Circular 4/2016 de CNMV. Por relevancia, destacan, “los plazos para la conciliación de los activos custodiados, respecto a las suscripciones y reembolsos, asegurar que la gestora tiene procedimientos adecuados en especial respecto a las llamadas de capital”. Así como “articular un sistema de control que le permita verificar que los procedimientos de valoración de la gestora, son apropiados y suficientes y cumplen con lo estipulado en el Reglamento de Gestión”.

De igual modo, el depositario debe “verificar, anualmente, que las operaciones realizadas sobre activos por la entidad cumplen con el régimen de inversión legalmente definido. También que los activos sean coherentes con las estrategias de inversión y cerciorarse de que no incumplan las restricciones de inversión que le sean aplicables, en su caso”. Con la misma periodicidad deben “elaborar un informe sobre el cumplimiento de la función de vigilancia y supervisión, para cada gestora de cuyas entidades sea depositario”.

Otras entidades

Bankinter también ofrece el servicio de depositaría para vehículos alternativos. Además, la entidad está muy volcada con este segmento ya que, en los últimos cinco años, ha lanzado un total de 15 vehículos de inversión alternativa.

Esto ha supuesto acompañar a las gestoras en sus dudas o cuestiones y adaptarse a las peculiaridades de estos vehículos. En las tareas de vigilancia y supervisión, “se ha establecido un mecanismo de contraste anual de los procedimientos de valoración de los activos”, explican desde el banco. Además, se elabora “un procedimiento de control de los coeficientes, criterios y límites, establecidos tanto por la normativa como por los documentos constitutivos”. Para aquellos vehículos no comercializados por la entidad, el banco como depositario “lleva un control de que las suscripciones y reembolsos se han realizado mediante los procedimientos adecuados establecidos en los documentos constitutivos”. Por último, se revisan los pagos de la gestora, la información y documentación remitida a la CNMV.

De forma puntual, también ofrecen algún servicio a vehículos alternativos desde Renta 4, que actualmente es depositario de dos SCR. Igual courre en Credit Suisse AG (Sucursal de España), que es depositario de una SIL.