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La edición de 2026 de este congreso destinado a directivos del área financiera, ofrece una visión estratégica, innovación y soluciones reales para los retos del día a día.
Los últimos episodios de tensión en algunos vehículos han reabierto el debate sobre los fundamentos del crédito privado, en un momento en el que el activo ya ocupa un lugar estructural en la financiación empresarial.
La deuda privada continúa creciendo a nivel global y consolidándose como una parte relevante de las inversiones alternativas, aunque su evolución reciente también pone de manifiesto un entorno más exigente.
PIMCO adquiere íntegramente la emisión de Blue Owl en un contexto de diferenciales al alza y dudas sobre la calidad del crédito directo en EE.UU.
La mayor gestora de renta fija del mundo hace una lectura realista: vaticina un necesario ajuste de los estándares de concesión de crédito, lo que impactará en la rentabilidad final del inversor.
El debate sobre la liquidez en el private credit se ha intensificado en los últimos meses, en un contexto de crecimiento del sector y estrechamiento de diferenciales frente al crédito público. Sin embargo, hacer negociables activos concebidos como ilíquidos no solo plantea retos operativos, sino que puede erosionar uno de sus principales atractivos: la prima de iliquidez.
El desarrollo del crédito privado ha ido acompañado de una narrativa de menor riesgo y volatilidad. Pero esa lectura es incompleta si no se analiza cómo se estructuran los vehículos, cómo se valoran los activos y cómo reaccionan los inversores en entornos de tensión.
Patrick Badaro, managing director of European Direct Lending, expone dos puntos importantes a tener en cuenta sobre los riesgos de default en deuda privada europea, así como los criterios a tener en cuenta a la hora de evaluar a los GP. Comentario patrocinado por Goldman Sachs Asset Management.
En un mercado marcado por algunas tensiones y titulares alarmistas, distinguir entre ruido y realidad se ha vuelto clave para entender el momento que atraviesa la deuda privada. Las tensiones recientes han reavivado el debate, pero no necesariamente apuntan a un deterioro estructural.
El crédito privado se enfrenta a un ajuste que tiene menos que ver con los defaults y más con las expectativas. La visibilidad sobre los activos, la exposición a determinados sectores y el comportamiento de los vehículos semilíquidos están en el centro del debate.
La deuda inmobiliaria sigue atrayendo capital, pero el foco ha cambiado. Tras el ajuste de tipos y la corrección de valoraciones, el mercado europeo entra en una etapa más selectiva. Si en 2022 la gran incógnita era hasta dónde caerían las valoraciones, hoy el debate se desplaza a cómo proteger el activo y ejecutar la estrategia.
Durante años, los críticos del private credit han advertido sobre el deterioro de los estándares de underwriting, el aumento del apalancamiento y la creciente concentración sectorial en muchas carteras.