Los ETF conquistan al inversor institucional, el de wealth management tiene sus reservas

Existe pleno consenso entre los inversores institucionales a la hora de valorar su nivel de satisfacción con el uso de ETF. El 52% lo califica como muy bueno y el 48% restante tampoco le pone pegas ya que señala su nivel como bueno. No es así en el caso de los profesionales del wealth management y del negocio de asesoramiento, segmento en el que estos vehículos no consiguen el beneplácito unánime. Mientras que un 37% no expresa una predilección por ellos, el 20% reconoce estar muy satisfecho con este producto. Si sumamos ese 20% a los que declaran tener un nivel de satisfacción bueno, el porcentaje llega al 63%.

Se podría decir que mientras los ETF han conquistado a los inversores institucionales españoles, en el caso del segmento de wealth management todavía hay camino por recorrer para alcanzar la misma cuota de satisfacción. Esta es la primera conclusión de la comparación que realizamos del tercer estudio del uso de los ETF llevado a cabo por FundsPeople, tanto en el segmento institucional como en el de wealth management. El sondeo fue realizado entre 40 inversores institucionales de nuestro país y 37 entidades del segmento de distribución, fundamentalmente bancas privadas y EAF.

La percepción de los ETF entre institucionales y banqueros privados

La encuesta revela diferencias notables en la percepción que tienen ambos tipos de inversores de estos instrumentos. Los institucionales señalan como el atributo más importante de los ETF la competitividad en costes que ofrecen respecto a otros vehículos de inversión (70%), seguidos de la liquidez y la transparencia. Mientras estos miran el bolsillo, los de wealth management consideran que las cualidades más determinantes son la liquidez (60%), seguidas de la transparencia y la negociación en bolsa. Los costes en este segmento se sitúan en la cuarta posición con el 53% de los encuestados eligiéndolo como importante.

Frente a estas diferencias, a la hora de seleccionar un ETF la característica que más peso tiene en ambos sectores, con un porcentaje significativo, es la liquidez. En el caso de los institucionales, el porcentaje llega al 70%, mientras que por el lado de los de banca privada, aunque mayoritario, se queda en el 60%. Los costes vuelven a aparecer en el caso de los institucionales en la segunda posición (53%), mientras que para los de banca privada y negocio advisory se sitúan en sexto lugar, solo uno de cada cuatro los señalan como determinante a la hora de elegir un ETF. Antes que los costes se fijan en el proveedor de ETF (40%), la bolsa en la que cotizan (36%), su estructura (34%), así como en los activos bajo gestión (31%).

Todos los encuestados en el segmento institucional utilizan ETF y todos declaran llevar usándolos más o alrededor de tres años. Por el lado de las bancas privadas, EAF y family offices su uso se está extendiendo, aunque no al mismo ritmo. Es cierto que la mayoría (un 53%) emplea ETF desde hace más de tres años. Sin embargo, un 19% asegura no usar este tipo de vehículos de inversión.

El peso de los ETF en cartera

El peso que mantienen los ETF en la cartera difiere según el tipo de inversor. El 52% de los institucionales le dan entre un 10% y un 60%. En el caso de los de banca privada, la mayoría (56%) asigna a los ETF un peso en su portfolio de entre el 5% y el 10%.

La rotación de estos productos en las carteras también muestra diferencias. El 70% de los profesionales de banca privada los mantiene en el portfolio más de un año. En el caso de los institucionales, se observa que llevan a cabo un uso más dinámico de estos productos, ya que el porcentaje de los que dicen tener los mismos ETF en cartera más de 12 meses es del 55%.

¿Cuál es el objetivo de incorporarlos en el portfolio?

Ambas audiencias coinciden en el objetivo de incorporar ETF a sus carteras. El principal es obtener exposición pasiva, seguido de realizar ajustes tácticos y acceder a mercados nicho.

Es interesante analizar de qué manera difieren las preferencias de cada clase de inversor a la hora de seleccionar las estrategias que más podrían interesar en función de sus necesidades de inversión. El 81% de los inversores institucionales apuesta por los ETF de mercados nicho. Otras estrategias que también les seducen son los ETF con riesgo divisa cubierto (78%) y los ETF de ASG (56%).

En el caso del segmento de wealth management no hay tanta unanimidad en cuanto a las estrategias más interesantes para sus clientes, pero destaca su preferencia por la sostenibilidad. En las primeras posiciones, pero solo seleccionados por el 36% de los encuestados, están los ETF de ASG, seguidos de los ETF de gestión activa (33%) y los inversos (30%).

Si hablamos de clases de activo vuelve el consenso. La mayoría en ambos tipos de inversores incrementaría la exposición a renta variable a través de ETF. Concretamente a bolsa americana. Curiosa la segunda posición. Los institucionales se decantan por renta variable emergente, mientras que el segmento de banca privada indica su predilección por la europea.

A la hora de comparar los distintos ETF, los institucionales analizan más en profundidad la rentabilidad obtenida frente a otros ETF similares, mientras que el segmento wealth señala como el factor más importante el tracking difference. Sí coinciden en resaltar los costes totals (TER) como el segundo factor más determinante a la hora de realizar la comparación entre estos productos de inversión.

Qué debe tener el proveedor de ETF

Por último, al analizar su opinión sobre los proveedores de ETF, también encontramos matices. En la lista de cualidades que deben tener, los institucionales señalan el conocimiento del producto (40%), mientras que la mayoría (51%) del segmento wealth indica que la característica más apreciada es la valoración o el reconocimiento de la gestora. No obstante, en segundo lugar se posiciona el conocimiento del producto (39%). Es remarcable la cualidad que se cuela en tercer puesto para este tipo de inversor, ya que el material de apoyo en idioma local es determinante para el 30% de los encuestados.

Las diferencias también se observan cuando se pregunta por el aspecto que más valoran de un proveedor de ETF. En el caso de los banqueros privados es el servicio posventa mientras que los institucionales lo que más aprecian es el track record y la experiencia en la industria de ETF.

Diferencias entre unos y otros que hacen que estos productos tengan múltiples funcionalidades dependiendo del tipo de inversor, pero que encuentran su acople en todas las carteras. De hecho, la gestión pasiva se ha hecho un hueco importante dentro de la industria. Un reflejo del interés que están capturando los ETF entre los inversores de nuestro país es el crecimiento de esta parte del negocio. Según los datos extraídos del ranking del Club de los 500 que elabora mensualmente FundsPeople, en solo dos años el patrimonio gestionado de forma pasiva en España ha crecido un 55%.

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