La deuda privada: un activo en crecimiento

Elena Hita

Todo lo que tiene que ver con el crédito estructurado y las estrategias de deuda privada “aporta más posibilidades y pueden funcionar especialmente bien en el entorno de tipos de interés elevados actual, que genera oportunidades atractivas en esta clase de activo.”.

Lo afirma el associate director de M&G Investments, Borja González, durante su participación en la I edición del Think Tank AlterForum organizado por FundsPeople para abordar tendencias, retos y oportunidades de inversión del mercado privado en España. Las bondades de la deuda privada que enumera son retornos atractivos, diversificación frente a los mercados públicos, protección frente a la duración dada su naturaleza mayoritariamente flotante e ingresos fiables y predecibles, “que históricamente han sido capaces de rendir a través de distintos ciclos económicos”, recalca.

"El marco regulatorio es clave para fomentar la confianza tanto para el distribuidor como para el cliente"

González pone sobre la mesa datos de finales de 2022 del mercado de deuda: los activos gestionados alcanzaron los 1,5 billones de dólares. En los próximos cuatro años, Preqin espera que estos activos se sitúen en los 2,3 billones de dólares. “El crédito privado en Europa juega un papel fundamental en esta evolución, representando ya alrededor de un tercio, y para el que se espera un crecimiento continuado”, afirma.

Universo amplio de inversión

Y es que cada vez son más las compañías que deciden permanecer en los mercados privados durante más tiempo, ampliando el universo de inversión y haciendo que lo que antes se consideraba como una clase de activo nicho dominada por compañías pequeñas o de crecimiento incipiente, sea ahora un universo amplio, con compañías maduras y con flujos de caja positivos y previsibles, representando la mayor parte de las oportunidades de inversión. 

La combinación de este mayor universo con el contexto actual macroeconómico de ciclos de subidas de tipos más agresivos en décadas, hacen que el conjunto de oportunidades a disposición de los inversores en crédito privado “rara vez haya sido más atractiva”. Ahora bien, “las mismas razones que hacen atractiva la inversión en la clase de activo hacen, a su vez, fundamental contar un equipo experimentado y con un track record sólido en deuda privada. Ser capaz de discriminar entre las compañías “ganadoras” y las compañías “perdedoras” es imprescindible”, comenta.

En este sentido, “el marco regulatorio es clave para fomentar la confianza tanto para el distribuidor como para el cliente”, según el associate director de M&G Investments, haciendo una advertencia de que “sin control normativo pueden darse sobresaltos que generen incertidumbre en el sector”. Para ello pide el cumplimiento de unos “estándares regulatorios comunes”.

Democratización del mercado privado

Con respecto a la democratización de las inversiones alternativas, Borja González indica que los ELFIF 2.0 van a favorecer la penetración de estos vehículos entre distintos perfiles de inversión más allá de los clientes institucionales y que las firmas están ya construyendo propuestas adaptadas a estos perfiles, especialmente en los mínimos de inversión requeridos y con otra tipología de diversificación que puede hacer más resilientes las carteras.

Hace mención, precisamente, a lo ocurrido el año pasado en los porfolios tradicionales al correlacionarse la renta fija y la renta variable con severas caídas en los mercados financieros. “Con asesoramiento y con una regulación adecuada puedes tener una cartera más robusta, diversificada y resiliente”, asevera González. Es tal el interés que ya genera el mercado privado en nuestro país que el experto de M&G afirma que el cliente institucional español está “reforzando sus equipos en mercados alternativos al verse quizás infraponderado en estos activos respecto a sus homólogos en Europa, contratando también con asesoramiento externo”, al mismo tiempo que ha ido diversificando en los activos de deuda.